El futbolista que cambió la pelota por los vagones a los 27 años

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Rubén Darío Ruiz tomó la decisión más difícil de su vida. Debió abandonar el fútbol profesional porque el dinero no le alcanzaba y ahora se desempeña como ayudante de maquinista de tren.

Desde chico Rubén Darío Ruiz quería ser futbolista. El anhelo de poder vivir de lo que siempre soñó, de poder hacer realidad su sueño de qué sería cuando grande. Ruiz lo cumplió. Hizo las Divisiones Inferiores en Los Andes y debutó en Primera en el club de Lomas de Zamora, con el que consiguió el ascenso al Nacional B en 2008.

Tras continuar su carrera en Unión de Mar del Plata y en Huracán de San Rafael, arribó a Sportivo Italiano. Sin embargo, todas sus ganas y empeño dijeron basta. "Ruiz dejará de jugar por cuestiones económicas y poder trabajar como ayudante de conductor de tren", informó mundoascenso.com.ar.

"Es imposible vivir del sueldo que tenía en Italiano y no me quedó otra opción que buscar otro trabajo. A principios de la temporada no tenía club y para seguir jugando acepté el sueldo mínimo de AFA que me ofreció Italiano. Cobraba menos de lo pactado, por eso tuve que buscarme otro trabajo en marzo. Jugué varios partidos, anduve bien y a mitad de año llamé al presidente para hablar del aumento", relata el ahora ex futbolista en una entrevista con el diario Clarín.

"Ruiz dejará de jugar por cuestiones económicas y poder trabajar como ayudante de conductor de tren"

El lateral derecho agachó la cabeza y decidió seguir trabajando para ganarse el aumento que quería. Sin embargo, la falta de dinero seguía haciendo falta y su vida comenzó a tener otro costado, que lo llevó a tomar la decisión de abandonar el fútbol. "Les expliqué que no me quedó otra opción. En ninguno de mis clubes anteriores me había pasado algo así. Llegó un momento en que me sentí boludeado y decidí dejar, me cansé de que no cumplan, por eso me vi obligado a dedicarme sólo al trabajo".

Asímismo, habló sobre su otra manera de ganarse la vida: "En el trabajo, soy ayudante de maquinista en el Ferro Carril Belgrano Sur, empecé en marzo porque lo que cobraba en Italiano apenas me alcanzaba para viajar y para darle algunos pesos a mi vieja para la comida. Ahora me cambiaron el horario de trabajo, me pasaron a la mañana, el mismo horario de entrenamiento. Le planteé la situación a los directivos y me citaron para rescindir el contrato; me dieron un día y un horario y les dije que era imposible porque tenía un examen en el trabajo. Además les reclamé que me paguen los sueldos atrasados. Ahora estoy esperando".


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