Tras el fracaso mundialista, Dunga es el nuevo DT de Brasil
La Confederación Brasileña de Fútbol no se demoró en la elección del sucesor de Luiz Felipe Scolari y volvió a escoger al técnico que dirigió la selección entre 2006 y 2010.
En su trabajo como DT de Brasil, Dunga supo poner orden en el vestuario y ganarse el respeto de los jugadores a la vez que impuso una filosofía a base de mano dura, en la que no se toleraban exabruptos o voces altisonantes.
Para proteger al equipo, Dunga adoptó prácticas poco habituales en la selección brasileña, que siempre ha lucido por ser una de las más abiertas y accesibles para la prensa.
El técnico cerró muchos entrenamientos y restringió el acceso de la prensa, lo que le granjeó numerosas enemistades en los medios de su país, que luego cargaron las tintas cuando los resultados no acompañaron o cuando se resistió a presiones para convocar a algún jugador.
En las vísperas del Mundial de Sudáfrica, la prensa brasileña y los aficionados bramaron cuando Dunga se negó a convocar a Neymar, que entonces tenía 17 años y comenzaba a despuntar en el Santos.
El seleccionador siempre manifestó una lealtad inamovible a su grupo, con el que trabajó durante cuatro años y con el que cosechó los títulos de la Copa América 2007 y la Copa Confederaciones de 2009.
El fracaso en los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que obtuvo la medalla de bronce a pesar de haberse marcado como objetivo el oro, el único título que falta en las vitrinas brasileñas, lo puso en la cuerda floja, pero el entonces presidente de la CBF, Ricardo Teixeira, lo mantuvo hasta el Mundial de Sudáfrica 2010.
Después de su paso por la selección, Dunga estuvo tres años desempleado y, tras comandar sin éxito el Internacional el año pasado, su nombre fue barajado en los últimos días para ser seleccionador de Venezuela, pero finalmente desechó esa opción cuando la CBF le ofreció de nuevo el puesto para poner orden una vez más en un seleccionado brasileño sin rumbo.
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