La continuidad de Román, en manos de su hijo

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"Si Agustín me lo pide, jugaré un tiempo más", dijo Riquelme, que ya tiene ofertas para jugar en varios clubes.

Como alguna vez dependió de su mamá, Juan Román Riquelme está hoy en manos de su hijo. Extraña paradoja la del ¿ex? 10 de Boca. Jamás necesitó de nadie para jugar al fútbol; él lo hizo dentro de la cancha. Pero la realidad es otra. El jugador más influyente de la historia xeneize, necesita que le digan que debe seguir jugando. ¿Podrá su hijo convencerlo?

Agustín Riquelme, de 9 años,  es el chico más influyente del fútbol argentino. Sólo él decide que hará su padre, Román. "Si Agustín me lo pide, jugaré un tiempo más", le dijo el ídolo xeneize a sus compañeros en el vestuario del Pacaembú, en Brasil, tras la derrota de Boca ante Corinthians, por 2-0, en la final de la Copa Libertadores.

No hay dirigente que valga para Riquelme. Ni el presidente Daniel Angelici, con quien no tiene una buena relación, y tampoco el vicepresidente primero, Juan Carlos Crespi, harán que Román cambie de idea. Aunque ya hubo un acercamiento con Román.

"Nos comunicamos por mensaje de texto. Riquelme ya estaba en la ruta porque se fue de vacaciones y quedamos en hablar a la vuelta", dijo Angelici, que aclaró que a Román le quedan dos años de contrato y no será fácil resolver la situación legal.

Pero a Riquelme no le importa. Y, los años en el fútbol, demuestran que no es una persona que tome decisiones a las apuradas. Se tomará un tiempo, lo hablará con sus familiares y la última palabra la tendrá su hijo Agustín.

En caso de que Román se arrepienta, eso no quiere decir que vaya a jugar en Boca. Sabida es la mala relación que tiene con el técnico Julio Falcioni. Y si vuelve, Román hará pesar su historia e influencia en el club, y pedirá cambios. Habrá que ver que están dispuestos a hacer los dirigentes de Boca para que el 10 se vuelva a poner la camiseta.

Mientras tanto, ya hay varios clubes que manifestaron su interés por Román. Tigre es el principal candidato por dos motivos. El primero es el técnico Rodolfo Arruabarrena, amigo de Riquelme, y el segundo, es que el enganche tiene afinidad con el club y sus dirigentes. Argentinos e Independiente también harán un intento por contratarlo. Y algunos creen que si Miguel Ángel Russo asume como técnico de Rosario Central se llevaría a Riquelme con él. Ambos comparten una gran amistad desde 2007, cuando ganaron la Copa Libertadores con Boca.

Ni siquiera Riquelme sabe de su futuro. Está en manos de un chico de 9 años. Su hijo, Agustín. Él que tiene el poder de convencer al gran ídolo de Boca y al mejor jugador de fútbol argentino.

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