Crismanich, el taekwondista que llegó a lo más alto

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Empezó a practicar el deporte gracias a su hermano y desde ahí no paró más. Venía de ganar el oro en los Panamericanos y Londres fue su consagración.

Sebastián Crismanich, portador de un apellido ligado al taekwondo en la ciudad de Corrientes, ya se metió definitivamente en la historia grande del deporte argentino. Su oro, el 18° para el olimpismo argentino, se vivió con gran intensidad en nuestro país pese a tratarse de un deporte poco seguido en general.

Pero, ¿cómo llegó el atleta a practicar esta arte marcial? Aparentemente, todo se debió a su hermano Mauro, quien fue el primero de los dos en acercarse al taekwondo. Según reconoció Sebastián en una entrevista con el sitio especializado "Solo TKD" en 2010, comenzó a practicar el deporte para seguir a Mauro, ya que "a él le gustaban las artes marciales".

Cuando fueron consiguiendo buenos resultados a nivel nacional, los hermanos Crismanich se mudaron de su Corrientes natal a Córdoba para perfeccionar su entrenamiento.

En esa ciudad, Sebastián, nacido el 30 de octubre de 1986, comenzó sus estudios de agronomía en la Universidad Nacional de Córdoba, aunque los postergó en 2012 para darle prioridad a la preparación de los Juegos de Londres.

Entre los logros más destacados del menor de los Crismanich, apodado "Pupi", previo a la conquista olímpica, se destacan las medallas de oro en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, donde venció al venezolano Carlos Vásquez, y en los Panamericanos de Taekwondo en Querétaro, en el mismo año.

Hoy, con 25 años, Sebastián Crismanich parece haber tocado el cielo con las manos. Por primera vez en la historia argentina, el taekwondo se anota con una medalla, y más aún, una dorada. Por eso, Corrientes y todo un país festeja junto a ese pibe que, por seguir a su hermano, hoy hizo emocionar a millones de personas.

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