Barcelona y Real Madrid pelean por el mejor estadio del mundo
Los dos equipos más grandes de España planean remodelaciones con el objetivo de tener el mejor estadio del mundo. Entrá y enterate sus proyectos.
Un nuevo Palau Blaugrana, con capacidad para 10 mil espectadores, y el Espai Barça, donde se integrarían edificios de usos complementarios, coronarían un proyecto cifrado en 600 millones de euros.
Más económica es la propuesta del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, quien anunció una inversión de 400 millones de euros por techar el Santiago Bernabéu y cubrir el estadio madridista con una piel compuesta por miles de placas LED que vibrará y responderá a las emociones de los espectadores.
Un hotel de lujo ubicado dentro del recinto y un centro comercial serán otras de las novedades de un estadio que empezará a mudar de aspecto este mismo verano hasta llegar a acoger, a partir del año 2017, a 85 mil aficionados, cinco mil más de los que se citan hoy en el feudo blanco.
Menos faraónico es el Allianz Arena, el estadio donde habitualmente juega el Bayern Múnich, vigente campeón de la Bundesliga y de la Champions League, entre otros torneos. Con apenas 340 millones de euros de presupuesto, el club bávaro construyó un recinto que cada fin de semana de las últimas tres temporadas recibió una media de 69 mil hinchas, de 71 mil posibles.
El nuevo estadio de Wembley, construido sobre las ruinas y la mística de su predecesor. Testigo de las grandes fiestas del fútbol inglés, como las finales de la Capital One y de la FA Cup, tiene una capacidad de 90 mil espectadores, lo que le convierte en el segundo estadio más grande de Europa.
El Soccer City de Johannesburgo, sede del partido inaugural y de la final del pasado Mundial y con capacidad para más de 91 mil espectadores, arrebató en Sudáfrica la notoriedad que hasta 2010 pertenecía en exclusiva a Ellis Park, el estadio donde se disputó la histórica final de la Copa Mundial de Rugby de 1995.
Un hotel de lujo ubicado dentro del recinto y un centro comercial serán otras de las novedades de un estadio que empezará a mudar de aspecto este mismo verano hasta llegar a acoger, a partir del año 2017, a 85 mil aficionados, cinco mil más de los que se citan hoy en el feudo blanco.
Menos faraónico es el Allianz Arena, el estadio donde habitualmente juega el Bayern Múnich, vigente campeón de la Bundesliga y de la Champions League, entre otros torneos. Con apenas 340 millones de euros de presupuesto, el club bávaro construyó un recinto que cada fin de semana de las últimas tres temporadas recibió una media de 69 mil hinchas, de 71 mil posibles.
El nuevo estadio de Wembley, construido sobre las ruinas y la mística de su predecesor. Testigo de las grandes fiestas del fútbol inglés, como las finales de la Capital One y de la FA Cup, tiene una capacidad de 90 mil espectadores, lo que le convierte en el segundo estadio más grande de Europa.
El Soccer City de Johannesburgo, sede del partido inaugural y de la final del pasado Mundial y con capacidad para más de 91 mil espectadores, arrebató en Sudáfrica la notoriedad que hasta 2010 pertenecía en exclusiva a Ellis Park, el estadio donde se disputó la histórica final de la Copa Mundial de Rugby de 1995.
Su cubierta elíptica y su arquitectura dispuesta hacia la comodidad del deportista, sin embargo, desaparecerán del recuerdo el próximo 13 de julio, cuando el Maracaná corone al nuevo campeón del mundo.
El estadio construido con motivo de la Copa Mundial de la FIFA de 1950 y escenario de la final entre Brasil y Uruguay, recuperará algunas de las páginas más brillantes de la historia del fútbol. Sin retoques en su fachada, por estar inventariada por el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, y con absoluto respeto por su concepción original, la reforma de Macaraná es la menos intervencionista.
El estadio construido con motivo de la Copa Mundial de la FIFA de 1950 y escenario de la final entre Brasil y Uruguay, recuperará algunas de las páginas más brillantes de la historia del fútbol. Sin retoques en su fachada, por estar inventariada por el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional, y con absoluto respeto por su concepción original, la reforma de Macaraná es la menos intervencionista.






Dejá tu comentario