Mundial de Rugby 2015: los riesgos de ser el más parejo
En su octava edición, el tercer evento deportivo más importante del mundo, presentará un cuadro propenso al quiebre de la lógica deportiva que beneficia al más fuerte. La apuesta organizativa que pregonó la nivelación de seleccionados menores, puede tener su punto en contra a la hora de evaluar el negocio.

Por Fabián Taboada
La gran mayoría de los planteles de la Copa del Mundo de Inglaterra cuenten con jugadores que cobran por jugar
Sin embargo, aquella idea dirigencial de fomentar el emparejamiento para lograr partidos más atractivos (antes se decía que el Mundial comenzaba recién en la segunda fase) es un arma de doble filo para el negocio. Si bien la lógica no suele fallar en este deporte, el abanico de posibilidades que abre el sorteo de grupos para esta edición es único. Inglaterra, local y siempre candidato, puede llegar a quedar afuera en primera fase. Australia y Gales comparten su grupo. Uno de los tres dirá "chau" en primera instancia.
En el grupo B, Sudáfrica es candidatazo, pero no es tan clara la clasificación de Escocia: debe vencer al siempre duro –pero poco ordenado- Samoa. En el C, Nueva Zelanda saca diferencias, pero Los Pumas pueden dar el batacazo. Claro, también pueden tener complicaciones a la hora de enfrentar a Tonga y Georgia. Y en el D, Francia –por peso propio- e Irlanda –bicampeón del 6 Naciones- sacan ventajas, pero Italia los conoce y, con un buen juego, puede eliminar a alguno de los dos.
El formato de torneo y el emparejamiento de fuerzas hacen que, por primera vez, el Mundial de Rugby corra el riesgo de no ir por el lado de la lógica y lo planificado. La diversión asegurada para las tres potencias del Sur y las cinco del Norte ya no está garantizada. El negocio -¿qué pasa si los miles de fans ingleses ven a su equipo caer en fase inicial?- de ampliar bases y sumar nuevos mercados se puede transformar en un tiro por la culata para los más tradicionalistas.
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