Por qué Las Leonas jugaron la final del Mundial ante Países Bajos con la camiseta suplente

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El seleccionado argentino de hockey rompió todos los pronósticos este sábado al consagrarse campeón del mundo en el mismísimo reducto de las locales.

La consagración de Las Leonas en el Wagener Hockey Stadium de Amstelveen quedará grabada a fuego en las páginas doradas del deporte argentino, y un detalle no pasó desapercibido: la elección de la camiseta azul oscura en lugar de la clásica albiceleste.

El equipo dirigido por Fernando Ferrara logró la épica este sábado al vencer a Países Bajos por penales australianos, luego de un agónico empate 1-1 con gol de Majo Grantto y una actuación consagratoria de la arquera "China" Cosentino, complementada con el remate definitivo de Sofi Cairo.

Sin embargo, en medio de la euforia por la tercera estrella mundialista —sumada a las ya conseguidas en Perth 2002 y Rosario 2010—, una pregunta se repitió entre los hinchas que siguieron la transmisión oficial: ¿Por qué Argentina jugó la final con su camiseta suplente de color azul oscuro en lugar de la tradicional celeste y blanca?

Las Leonas campeonas del Mundial de Hockey.

Las Leonas campeonas del Mundial de Hockey.

Cábalas, supersticiones y la decisión del plantel de Las Leonas

Lejos de responder a una imposición reglamentaria por similitud de colores con el combinado neerlandés (que habitualmente viste de naranja), la razón detrás de la indumentaria tuvo un fuerte componente emocional y de ritual interno.

Según revelaron durante la transmisión oficial del encuentro, fueron las propias jugadoras del plantel quienes tomaron la firme decisión de utilizar la camiseta oscura.

¿El motivo? Una cábala imbatible: con esa indumentaria habían ganado todos los partidos difíciles y de máxima tensión a lo largo del torneo.

El peso de la superstición en el deporte de alto rendimiento suele jugar un papel fundamental, y Las Leonas no fueron la excepción. Convencidas de que el azul oscuro les otorgaba mística, protección y un aura ganadora en los momentos límites, el grupo liderado en cancha desafió la tradición de la albiceleste para la cita más importante de los últimos años.

La jugada salió a la perfección. La cábala funcionó como un engranaje más de la estructura colectiva, y aquella camiseta azul oscura con la que decidieron afrontar la gran final terminó quedando inmortalizada para siempre, siendo la piel con la que este grupo de guerreras silenció a todo un estadio y volvió a tocar la gloria máxima del hockey mundial.

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