La consagración de un ídolo que volvió y tuvo su premio

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El ídolo riverplatense, que ya había vuelto para devolver el equipo a Primera División, tuvo su tercer regreso a principios de este año y terminó siendo clave en un nuevo título millonario.

"Estoy muy contento, es mi tercer etapa. Empieza una nueva era en el club y todos estamos ilusionados". Con estas palabras, Fernando Cavenaghi abría su tercer ciclo en el club que lo vio nacer y con el que este domingo celebró un nuevo título, el quinto en su palmarés vistiendo la banda roja.

Luego de su conflictiva salida del club en junio de 2012, enfrentado con el entrenador Matías Almeyda
tras su primer retorno para devolver al equipo a Primera División, el goleador tuvo pasos por Villarreal de España y Pachuca de México, pero siempre tuvo esa espina, esa cuenta pendiente de volver a ser campeón con River.

Por eso, en febrero, el presidente Rodolfo D'Onofrio, con el visto bueno de Ramón Díaz, lo repatrió y lo recibió con todos los honores. A esa altura, la gente ya había tomado partido en el conflicto con Almeyda: repudio completo al Pelado e idolatría al delantero, que volvía para darle peso ofensivo a un equipo que necesitaba volver a los primeros planos.

Con algunos partidos muy destacados y otros en donde su nivel no fue el esperado, Cavenaghi terminó resultando clave al armar una dupla delantera letal con el colombiano Teófilo Gutiérrez.

Fueron ocho los goles que convirtió el máximo anotador del campeón en este Torneo Final que recién termina, una cifra más que respetable para un delantero de 30 años que se deshizo en esfuerzo para estar a la par de sus compañeros en cuanto a ritmo e intensidad.

Pese a haber estado varios encuentros sin convertir, y con Ramón Díaz metiéndole presión ("espero más de Cavenaghi") en algún pasaje del Torneo Final, el ex jugador del Burdeos de Francia no perdió la paciencia y se ganó con creces una titularidad que nunca estuvo en discusión.

Con el cariño de la gente in crescendo y con ovaciones de los cuatro costados cada vez que pisa un campo de juego, Fernando Cavenaghi tuvo por fin su premio ante tanto amor por River, su River. Después del temblor, pudo celebrar desde adentro el 35° título local del Millonario y su quinto vistiendo esta camiseta. Y vaya si lo tiene merecido.

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