Sabine Kehm habló con optimismo acerca del estado del siete veces campeón mundial de Fórmula Uno, en su proceso para salir del coma artificial.
"Lo único que puedo decir es que hay señales
alentadoras" fue lo que le dijo Kehm al diario alemán Bild, acerca de la
salud de Michael Schumacher, que se encuentra en un hospital de Grenoble
(Francia), en un coma inducido desde el 29 de diciembre, tras sufrir un grave
accidente de esquí en la estación francesa de Méribel.
Fue a fines de enero que los
médicos del hospital francés comenzaron a reducir la sedación para
despertar al heptacampeón, que si bien aún no da señales determinantes,
parecería estar respondiendo a algunos estímulos.
En el que era hasta ahora el último comunicado oficial, el
12 de marzo pasado, Kehm había escrito: "Hay pequeñas señales que nos dan
aliento. Pero también sabemos que debemos ser pacientes".
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Mientras tanto, la esposa de Schumacher, Corinna, ordenó la construcción
de una instalación médica en una propiedad de la familia en Suiza para el
piloto.
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Corinna ordenó la edificación de un centro médico completamente
equipado en una casa ubicada en el lago de Ginebra, valuado en 12 millones de
euros para que su esposo deje el hospital y regrese al hogar con su familia.
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Más allá del optimismo del manager y pese a los esfuerzos de
su esposa, cabe destacar que los doctores del piloto le ven pocas posibilidades
de despertar, luego de casi tres meses en un coma inducido.
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