Se cayó la llegada de Andrea Pirlo a Italia y explicó los motivos: "El amor no depende..."
El exmediocampista se defendió de las críticas por su vínculo con Fonbet, la principal casa de apuestas de Rusia, que hoy representa el principal obstáculo para convertirse en el nuevo entrenador de la Azzurra.
Andrea Pirlo pasó de ser el gran candidato para asumir como entrenador de la selección italiana a quedar envuelto en una fuerte controversia política. Su relación comercial con Fonbet, la principal casa de apuestas de Rusia, puso en pausa las negociaciones con la Federación Italiana y generó cuestionamientos que incluso llegaron al Parlamento Europeo.
Después de varios días de silencio, el campeón del mundo en 2006 publicó un comunicado en sus redes sociales para responder a las críticas y defender su postura: "Lamento que una decisión de carácter deportivo se haya visto rápidamente arrastrada a un debate público que ha acabado atribuyéndome significados e intenciones que no me corresponden. El amor por Italia no depende de un cargo. Forma parte de mi historia, de mi identidad", expresó Pirlo.
La polémica comenzó en octubre de 2025, cuando el exjugador firmó un acuerdo para convertirse en embajador global de Fonbet mientras dirigía al United FC de Emiratos Árabes Unidos. El principal accionista de la empresa, el empresario ruso Sergey Lomakin, es también propietario del club, un detalle que amplificó las críticas.
La llegada de Pirlo a Italia se truncó por su vínculo con las apuestas
La situación escaló aún más en mayo, cuando Pirlo viajó a Moscú junto a Marco Materazzi para asistir a la final de la Copa de Rusia como invitado de Fonbet. Ambos participaron en actividades promocionales y se fotografiaron con aficionados en un contexto especialmente sensible, ya que coincidió con una nueva escalada del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
Las repercusiones no tardaron en llegar. La vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno, sostuvo que el italiano había contribuido a "normalizar" al gobierno de Vladimir Putin, mientras que distintos dirigentes políticos pidieron que rompa inmediatamente cualquier vínculo con la compañía si pretende asumir al frente de la selección.
Pirlo, por su parte, intentó bajar el tono de la discusión y aclaró que su participación estuvo enmarcada dentro de un acuerdo privado: "A lo largo de mi carrera siempre he desempeñado mi actividad respetando plenamente las leyes de los países en los que he trabajado. La colaboración objeto de las polémicas es de carácter exclusivamente comercial y deportivo". Además, aprovechó la ocasión para agradecer el apoyo recibido por parte de quienes impulsaron su candidatura: "Quiero dar las gracias a Maldini y a Leonardo por la estima y la confianza que me han demostrado".
La posibilidad de que se convierta en el nuevo entrenador de Italia tomó fuerza luego de que Pep Guardiola rechazara el ofrecimiento de la Federación. Según trascendió en medios italianos, el contrato del exmediocampista con Fonbet podría rescindirse de manera inmediata y sin penalidades, una situación que podría destrabar su desembarco en la Azzurra.
Por el momento, la decisión permanece en suspenso. Mientras Italia continúa buscando al hombre que encabece su reconstrucción tras una nueva ausencia mundialista, Pirlo espera que la polémica no termine alejándolo del desafío más importante de su carrera como entrenador.
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