1- No haber recibido goles en la ida: pese a que el empate como local en La Bombonera de la semana pasada puede haber dejado un sabor agridulce, el hecho de no haber recibido tantos en contra lo pone en una inmejorable situación de cara a la vuelta. Haciendo un gol, obligará a un River lleno de nervios a hacer dos para eliminarlo.
2- El ánimo del plantel: desde la salida de Carlos Bianchi y la llegada de Arruabarrena, Boca tuvo un cambio radical tanto en lo futbolístico como en lo anímico, pese a tratarse de los mismos jugadores. Los triunfos en el certamen local y en la Copa le terminaron de levantar una moral que puede ser clave.
3- La fortaleza defensiva: lejos de los brillos y la contundencia goleadora, este Boca radica su fortaleza en el orden defensivo, siendo un equipo que se arma de atrás para adelante. La experiencia del Cata Díaz y Juan Forlín es la piedra fundamental del conjunto del Vasco. 4- Sabe cómo neutralizar a River: Boca se enfrentó dos veces en el último corto lapso ante los de Gallardo y en ambas demostró que tiene con qué frenar los embates del Millonario. Los de Núñez dejaron bien en claro que no les resulta nada cómodo el planteo propuesto por su rival.
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5- La desesperación de su rival: Ante un Monumental repleto, será clave cuidarse los primeros minutos para que entre en juego la ansiedad y la presión de la gente. De convertir un gol, la tensión aumentaría considerablemente y eso terminaría jugando a su favor.
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