Pero pese a la derrota, MacDonald demostró una valentía pocas veces vista arriba del octágono, soportando los duros embates de Lawler una y otra vez y hasta estuvo cerca de noquearlo en el tercer asalto.
Y claro, ante semejante golpiza, las consecuencias no iban a ser leves. Tras la magnífica contienda, MacDonald mostró cómo le quedó la cara. Sufrió la fractura de su nariz y de una de sus piernas, además de varios cortes e hinchazón en absolutamente todo su rostro.
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"Volveré", escribió el peleador, quien pese a no haber podido conseguir su principal objetivo, demostró ser un guerrero que seguramente volverá a tener su chance.
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