Detienen a José Arce y a su madre: los acusan de pagar crimen de Galliano
*También detuvieron al presunto autor material del crimen de Rosana.
El viudo y la suegra de Rosana Galliano fueron detenidos hoy por la Policía ante las cámaras de televisión en una quinta del partido bonaerense de Pilar, acusados como presuntos instigadores del crimen de la joven, ocurrido en enero de 2008.
Además, en la investigación, se habría determinado que el mecánico Gabriel Leguizamón -ya detenido por otra causa desde noviembre pasado- y su hermano Pablo -aprehendido en la mañana de hoy en su taller mecánico- fueron contratados por José Arce y su madre, Elsa Aguilar, para cometer el asesinato.
El procedimiento, solicitado por el fiscal Marcelo Pernisi y ordenado por la jueza de Garantías de Zárate Campana Graciela Ciome, se inició minutos después de las 13:30, cuando efectivos de la DDI de Zárate-Campana arribaron para concretar las detenciones a la quinta "Las Dulzuras", en el medio de un sector de campos avícolas, a unos kilómetros de la ruta 8 y el empalme a la autopista Panamericana.
En el momento en que la Policía llegó, Arce era entrevistado por un canal de televisión y en medio de la nota fue alertado telefónicamente por su abogado Ramiro Rúa de la situación que se aproximaba.
Arce no opuso resistencia, dejó ingresar a los efectivos y con ellos se dirigió la vivienda de la finca, donde estaba Elsa Aguilar, madre del viudo y otra de las personas que debían ser detenidas.
Ambos fueron sentados y esposados, y así permanecieron durante las dos horas que duró la lectura de derechos y de la incrimación realizada por el fiscal del caso, antes de ser trasladados a la DDI de Zárate-Campana, donde quedaron alojados a la espera de ser indagados el jueves a primera hora.
Arce había señalado en la entrevista que realizaba que se encontraba "tranquilo" y atribuyó la orden de detención en su contra a "las patrañas de la familia" de Galliano.
El viudo y su madre fueron acusados por el fiscal Pernisi de haber ideado el crimen de Rosana, por lo que sobre ellos recayó el delito de "homicidio calificado", uno de los más graves del Código Penal.
Según los elementos recopilados en los últimos meses por los investigadores, el fiscal estableció que Aguilar, de 76 años, financió -al parecer con 5 mil pesos- dos sicarios que el 16 de enero de 2008 asesinaron a balazos a Galliano en una quinta de la localidad de Exaltación de la Cruz.
Los principales datos sobre el complot para matar a Galliano los habría aportado una mujer "arrepentida" que conoce a los sicarios, que también está detenida y sería esposa de uno de ellos.
Esos dos sicarios serían los mecánicos Gabriel y Pablo Leguizamón, según informaron fuentes judiciales. Gabriel es quien se cree efectuó los disparos contra Rosana y ya estaba detenido en la unidad penal 21 por una causa por robo.
Otro de los datos importante fue un perfil psicológico de Arce elaborado en La Plata y que determinó que el viudo "no tenía remordimiento" por lo ocurrido con su esposa.
Además, los investigadores utilizaron un sistema de "descarte" en el que se tomó en cuenta a los doce sospechosos que tuvo la causa desde su inicio para realizar un "tamiz".
En ese sentido, al único que le encontraron motivos para poder idear el asesinato de Galliano fue a Arce.
El mismo testigo de identidad reservada brindó datos acerca de la preparación del crimen y reveló el lugar donde pudo encontrarse una de las pruebas principales para resolver el crimen.
Según se supo, en los días previos al asesinato, se efectuaron disparos "de prueba" en la casa de Gabriel Leguizamón con el arma que iba a ser empleada para matar a Rosana.
Fueron tres tiros y eso permitió encontrar el proyectil, que tendría una huella digital vinculada con alguno de los detenidos.
El fiscal siempre mantuvo en la mira a Arce por algunas circunstancias que le llamaban la atención, a pesar de haberlo dejado en libertad luego de la declaración de febrero.
Una de ellas es que llamó a Galliano a su celular -conociendo que dentro de la vivienda no había señal móvil y a pesar de que poseía teléfono domiciliario- segundos antes de que la mujer fuera atacada en el pallier de la quinta donde cenaba con su hermana Mónica. Y ese llamado fue el que la dejó expuesta al arma del asesino que la acechaba en la oscuridad.
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