¿Dónde estás Román de mi vida, que no te puedo encontrar?

Todos los análisis apuntaban a él. Todas las miradas estaban puestas en Juan Román Riquelme. O mejor dicho en la ausencia del enganche. Es que Boca tenía su primera prueba sin su figura, después de conquistar la Copa Libertadores de América. Y el balance del equipo de Miguel Angel Russo terminó en déficit. Para colmo, el futuro de jugador está envuelto en una nebulosa de dudas e incertidumbres.


Te extraño, Román…
El Boca 2007 tenía impresa la marca de Riquelme. Todo giraba en torno al enganche. Y si el 10  jugaba, Boca jugaba. Pero si el 10 desaparecía, Boca era apenas una sombra. El síntoma “Riquelmedependencia” estaba instalado.

La impronta de Román es innegable. A pesar de que el pueblo futbolero se divida en dos (los que lo aman y los que lo odian), es irrefutable el buen pié y el juego desequilibrante del enganche. Y con la camiseta de Boca, el 10 se magnifica, demuestra cosas que no pudo explotar en ningún otro lugar.

El semestre pasado fue perfecto para Boca. Porque con la vuelta de su ídolo, alcanzó la Copa Libertadores con una superioridad avasallante. Con un gol decisivo o una asistencia exquisita. Con un tiro libre preciso o una pisada para aguantar la presión. Todo pasaba por los pies y la cabeza de Riquelme.


Y ahora, ¿quién podrá reemplazarme?
Desde el arranque ante Rosario Central, Russo apostó por mantener el esquema clásico con enganche. Pero nunca se enganchó en la sintonía de juego. Neri Cardozo intentó ser el conductor, la manija del equipo. Sin embargo, el volante nunca pudo controlar los hilos conductores.

El DT le buscó variantes: lo puso a Jesús Dátolo en lugar de Cardozo. Un cambio que nada cambió. El zurdo mostró que se siente más cómodo arrancando desde la banda con campo por recorrer y no por el centro de la cancha.

Así, Boca se hundió en la vorágine y la desesperación. Faltó esa pausa justa, ese pase preciso entre líneas para quebrar las defensas herméticas. Faltó la responsabilidad en el traslado. Faltó la fidelidad del botín derecho, capaz de poner balones impensados. Faltó Juan Román Riquelme. ¿Dónde estás Román de mi vida que no te puedo encontrar?

Dejá tu comentario