Campo vs. Gobierno: excusas económicas para un problema de poder con sabor a retenciones

Economía

* Las medidas anunciadas ayer por el Gobierno parecen no ser la solución para el problema coyuntural.
* Por su parte, el campo está más preocupado por su lugar en la pirámide política actual que por retomar el diálogo.

Hay un “juego” en los Estados Unidos que se llama “play chicken” (jugar a la gallina), y que consiste en dos automóviles en una ruta, enfrentados, acelerando uno contra otro a máxima velocidad. Es una “gallina” (cobarde) quién primero se corre de la ruta. Algo similar parece suceder entre el gobierno y el campo.

La modificación de las retenciones móviles dejó al descubierto el verdadero problema del conflicto: un problema político, y no una desavenencia económica. Es cierto que tanto la posición de los ruralistas como de los dirigentes gubernamentales está disparada por la defensa de intereses, es decir, de plata. Pero también es real que, a esta altura, ceder significa perder poder.

Primero una explicación breve: las retenciones al día de hoy siguen igual, y van a seguir igual siempre y cuando los precios internacionales no lleguen al techo dispuesto en cada caso. Si alcanzan ese techo, los porcentajes de impuestos empiezan a aligerarse, y no mantienen la misma proporción.

Hay algo que no se entiende demasiado de la medida, y es lo siguiente: si uno tiene una renta muy considerable, como la que puede tener un productor hoy, el Gobierno se lleva una gran mayoría. Ahora, si uno obtiene una renta obscenamente abultada, como puede suceder si la soja supera los 600 dólares, el Gobierno se lleva menos porcentaje de esa ganancia. Cuanto más ganás, menos te saco.

Esta explicación ayuda a ver por qué varios especialistas consideran que las modificaciones a la resolución 125 son erróneas. Y permite entender un punto clave: la plata que el Gobierno le saca a los productores hoy es la misma que del 12 de marzo para acá. Y los ruralistas no creen que la soja llegue a los techos que planteo el propio Gobierno.


 


La otra cara de la moneda: el problema político



Hagamos memoria: en repetidas oportunidades, el Gobierno, a través de gobernadores, funcionarios, dirigentes sociales o militantes del PJ, se encargó de tildar a la gente del campo de “golpistas”, “oligarcas” y otros adjetivos de esa índole. El hositgamiento discursivo fue más que considerable.

Por otro lado, el campo, 24 horas antes de una reunión que se suponía iba a ser para conciliar posiciones, se despachó en Rosario con un acto en el que se expresó literalmente el objetivo de “ganar o ganar”. Cuando se conocieron ayer las medidas, lo primero que dijeron los ruralistas entrevistados fue “no nos consultaron", aunque los detalles de la medida no habían sido analizados.


 


Tampoco hay que dejar de concederle al Gobierno que, a pesar de su fama de no coincidir con nada ni nadie que no repita lo que ellos dicen, utilizaron las palabras "escuchamos, admitimos, cambiamos" en el discurso. Es poco, pero es un avance.

En definitiva: la cuestión ya no es saber quién defiende un fin justo, quién intenta apropiarse de un dinero que no le pertenece, o qué es lo que debe hacerse . A ese debate subyace otro, quién cede primero, quién da el brazo a torcer.

Es cierto que aún es todo bastante reciente. Pero se adivina una búsqueda de poder político de los dirigentes rurales, con un formato similar a la que algunas fuentes describían en la actitud del ex presidente Kirchner, y a la que el Gobierno mantuvo desde siempre. Todos creyeron que las medidas de ayer fueron el primer volantazo fuera de la ruta. Sin embargo, parece que no.

Dejá tu comentario