Campo vs. Gobierno: excusas económicas para un problema de poder con sabor a retenciones
* Las medidas anunciadas ayer por el Gobierno parecen no ser la solución para el problema coyuntural.
* Por su parte, el campo está más preocupado por su lugar en la pirámide política actual que por retomar el diálogo.
Hay un “juego” en los Estados Unidos que se llama “play chicken” (jugar a la gallina), y que consiste en dos automóviles en una ruta, enfrentados, acelerando uno contra otro a máxima velocidad. Es una “gallina” (cobarde) quién primero se corre de la ruta. Algo similar parece suceder entre el gobierno y el campo.
La otra cara de la moneda: el problema político
Hagamos memoria: en repetidas oportunidades, el Gobierno, a través de gobernadores, funcionarios, dirigentes sociales o militantes del PJ, se encargó de tildar a la gente del campo de “golpistas”, “oligarcas” y otros adjetivos de esa índole. El hositgamiento discursivo fue más que considerable.
Por otro lado, el campo, 24 horas antes de una reunión que se suponía iba a ser para conciliar posiciones, se despachó en Rosario con un acto en el que se expresó literalmente el objetivo de “ganar o ganar”. Cuando se conocieron ayer las medidas, lo primero que dijeron los ruralistas entrevistados fue “no nos consultaron", aunque los detalles de la medida no habían sido analizados.
Tampoco hay que dejar de concederle al Gobierno que, a pesar de su fama de no coincidir con nada ni nadie que no repita lo que ellos dicen, utilizaron las palabras "escuchamos, admitimos, cambiamos" en el discurso. Es poco, pero es un avance.
En definitiva: la cuestión ya no es saber quién defiende un fin justo, quién intenta apropiarse de un dinero que no le pertenece, o qué es lo que debe hacerse . A ese debate subyace otro, quién cede primero, quién da el brazo a torcer.
Es cierto que aún es todo bastante reciente. Pero se adivina una búsqueda de poder político de los dirigentes rurales, con un formato similar a la que algunas fuentes describían en la actitud del ex presidente Kirchner, y a la que el Gobierno mantuvo desde siempre. Todos creyeron que las medidas de ayer fueron el primer volantazo fuera de la ruta. Sin embargo, parece que no.





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