El eterno regreso de "los 15"

Economía

* Durante una época parecía que se debilitaba la tradición de festejar el paso a la pubertad de “la nena”.
* Sin embargo, es una tendencia que factura con un crecimiento del 20% anual.
*La fiesta promedio, de aproximadamente 150 personas, cuesta entre $20 mil y $30 mil.

¿Qué cosas está dispuesto a sacrificar para pagar una fiesta? ¿Cuánto está dispuesto a gastar en una noche? ¿Dispone de miles de pesos para una fiesta de lujo? Si tiene una hija de 13 o 14 años, las respuestas a esas preguntas no pueden demorar. En cualquier momento va a surgir la idea de la fiesta de 15 años.


 


Si bien hay alternativas, como viajes o autos (o, incluso en los útimos tiempos se viene perfilando la idea de "hacerse las lolas") como regalo de 15, la mayoría de las familias siguen pensando en que la nena entre a un salón lleno, con música emotiva, torta y carnaval carioca, no sin antes haber desembolsado sumas que superan holgadamente los $20 mil.


 


En lo que hace a entretenimiento, el cielo y la billetera son los límites.“Todo depende; conozco fiestas de $6 mil, y conozco de $60 mil”, explica Carlos Mazzitelli, responsable de una empresa organizadora de eventos. “La fiesta promedio, de aproximadamente 150 personas, cuesta entre $20 mil y $30 mil, teniendo en cuenta el lugar, el catering por persona, y la coordinación de la fiesta”, continúa.


Lo que vale, cuesta
Roberto de Flores dice: “para pagar la fiesta, yo vendí el auto”. En efecto, para las familias de clase media cumplir con éste rito constituye un símbolo de pertenencia, de status. “La gente vende lo que no tiene” confirma Mazzitelli. Hay familias que adeudan cuotas del colegio, pero pagan rigurosamente todo lo referido a “los 15”.



Las fiestas se planifican con hasta dos años de anticipación, durante los cuales las familias llegan a endeudarse con tal de cumplir con los pagos. “Mis viejos tuvieron suerte, porque cobraron guita antes de tener que pagar, pero si hubiesen tenido que endeudarse, lo hubieran hecho sin dudas” cuenta Federico Ruiz, hermano de María Josefina, sobre la fiesta de su hermana. La familia Ruiz gastó en esa fiesta $13 mil, antes de la devaluación de 2002, es decir, cuando el dólar y el peso estaban parejos.



Y es que nada vale más que la felicidad de la nena, aunque la fiesta sea deseo de la familia. “Cuando planifican les va bien, y después, aunque la economía familiar empeore, lo contratado hay que pagarlo” explica Mazzitelli.

Mi fiesta, tu fiesta
El deseo de figurar, de mostrarse, genera una especie de competencia. Si una de las compañeritas de la nena entró a la fiesta en un avión, ella quiere entrar en barco. Si en la de otra cantó el grupo de rock La Mosca, ella quiere a Ricky Martin. Y así sucesivamente, hasta que la chequera aguante. “Empieza una carrera, una competencia, a ver quién tiene la mejor de las fiestas, aunque no siempre”, sostiene Luciano Fiora, otro especialista en la materia.


Lo más curioso es que en muchos casos, se trata de cumplir con un sueño que muchas veces tiene más que ver con los sueños de la madre, que con los de la hija. “Es la fiesta que la madre no tuvo”, asegura Mazzitelli.


Lo que cuesta, vale
El mercado de las fiestas de 15 tuvo un muy mal momento en los años 2000 y 2001. Sin embargo, a partir de allí, y hasta hoy, “los números vienen creciendo, casi un 20% en los últimos años”, afirma Fiora.
Las fiestas, en promedio, tienen 150, 180 invitados. Según los expertos, el costo promedio oscila entre $20 mil y $30 mil. En ése precio se incluyen el salón, el catering, y la coordinación. Esto es, el disc jockey, las luces, el show, etc. En lo que hace a características especiales, “todo se puede, si se paga”.

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