El Indec anuncia la pobreza y se prevé que Javier Milei festeje un dato que llega cargado de polémica

Economía

La decisión de Javier Milei y Luis Caputo de manipular el índice de inflación al negarse a actualizar la canasta de consumo, pone en entredicho otros índices clave medidos por el Indec, en especial el de la Pobreza.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundirá este martes el Índice de Pobreza correspondiente al segundo semestre de 2025 y, en la previa, ya llega con polémica. Es que mientras las previsiones de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) anticipan un aumento de la pobreza, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODS-UCA) prevé una baja aunque, al igual que el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), advierte sobre serias deficiencias en la forma de medirla del Indec.

Con una inflación en alza desde hace 10 meses consecutivos, una pérdida del poder adquisitivo de los salarios que en los últimos 5 meses corrieron siempre por detrás de la inflación y el aumento del desempleo y la precarización laboral, la UTDT informó la semana pasada que su último estimador de la incidencia de la pobreza se habría ubicado en el 30,6% durante el segundo semestre de 2025. Esto implica que, extrapolado al total de la población, 14,2 millones de argentinos no alcanzaron a cubrir sus necesidades básicas. Como el índice de confianza del indicador es de 95%, el dato podría variar entre el 29,2% y el 32,1%.

pobreza infantil

Sin embargo advierte que con una canasta de consumo actualizada la pobreza habría sido del 33,2% en el tercer trimestre de 2025. El estudio advierte además que el proceso de estabilización convive con un 46,1% de la población bajo “estrés económico”. Este indicador habla de quienes, a pesar de no ser técnicamente pobres, perciben que su dinero es insuficiente para cubrir sus necesidades básicas. Esta situación se agravó en un mercado de trabajo precarizado (más cuentapropistas y monotributistas).

Aunque es verdad que en los últimos dos semestres la pobreza e indigencia entraron en un camino descendente, lo que no dice el gobierno libertario es que esa baja la está llevando, recién ahora, al mismo nivel en que se encontraba cuando asumió y tras lo cual se disparó merced de la fuerte devaluación del 100% que impuso y el ajuste que lleva adelante. Sin embargo ahora comenzó a subir nuevamente.

Por su parte, el ODS-UCA anticipó que tras la mega devaluación de diciembre de 2023 y la disparada de la inflación, la pobreza y la indigencia mostraron una tendencia clara a la baja. Sin embargo, ese alivio llegó con una advertencia técnica: si se hubieran actualizado los ponderadores de las canastas oficiales y no hubiera cambiado la mejora en la captación de ingresos, ambos flagelos marcarían hoy un piso levemente más elevado.

milei caputo
Javier Milei junto a Luis Caputo.

Javier Milei junto a Luis Caputo.

Según el último informe del ODS-UCA la pobreza medida por ingresos bajó al 36,2% en el tercer trimestre de 2025. La cifra contrasta con la Encuesta Permanente de Hogares – Total urbano (EPH) del Indec, que para el mismo período situó la pobreza en torno al 28%. En la indigencia la diferencia es sólo de décimas: la universidad habla de 5,9%, mientras que el organismo, de 5,6%.

En la misma línea que la UTDT, el coordinador del ODS-UCA, Agustín Salvia advirtió que el indicador de ingresos no llega a captar plenamente el mayor peso de los gastos en servicios -tarifas de luz, gas y transporte- que hoy condicionan y “licúan” el presupuesto de los hogares. Para la UCA, la caída de la inflación y la recomposición parcial de los salarios profundizaron el sendero descendente de la indigencia. Sin embargo, los investigadores subrayaron que la mejora podría estar “sobreestimada” por la falta de actualización de las canastas básicas, que no terminan de capturar el cambio en la estructura de gastos de las familias.

Al mismo tiempo, identificaron la existencia de un “piso crónico de privaciones estructurales” que afecta a los sectores de clase media baja y baja, debido especialmente a la “falta de oportunidades de movilidad social a través de empleos de calidad”.

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A su vez el Celag advirtió que la medición de la pobreza que publica el Indec está disociada de la realidad argentina. Por un lado, no considera algo básico y elemental: los patrones de consumo de los hogares cambiaron desde el año 2004/5 hasta la actualidad. Esto es determinante para obtener la línea de pobreza, y en consecuencia, condiciona significativamente su medición.

Es decir: se calcula una pobreza que no es real porque presupone que las familias gastan su dinero como lo hacían hace dos décadas. Esto genera un fuerte sesgo que distorsiona mucho la medición. Por otro lado, la pobreza que mide el Indec desconoce la importancia que tiene el alquiler de la vivienda para el 20% de los hogares que están en esta situación (valor muy subestimado según otras investigaciones que apuntan a un 40-50% de hogares que viven en alquiler).

El precio de los alquileres se multiplicó 97 veces en la última década según el Indec. A pesar de ello, el mismo Indec no considera este gasto en el cálculo de la línea de pobreza para la población inquilina.

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De acuerdo con el Celag "si actualizamos la línea de pobreza en base a los patrones de consumo 2017/18 y restauramos la línea de pobreza para los hogares que viven en alquiler, entonces, la pobreza real en Argentina es del 39% y no del 20% como se indica oficialmente". Eso significa que habría 4 millones de hogares pobres en realidad, y no 2,1 millones como dice el Indec.

Y este 39% de hogares pobres, en términos de personas, equivale al 48%. Es decir casi la mitad de los argentinos es pobre. La medición oficial deja fuera de su cálculo a más de 6 millones de personas.

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