Ya se dijo muchas veces: el manoseo de los números de la inflación no es gratuito: Los inversores extranjeros, que compran los bonos atados a la iflación que propone el gobierno, miran con mucho escepticismo el proceso conflictivo del INDEC, que hoy se acaba de cobrar una nueva víctima.
De tal manera, y como consecuencia de la instalación del IPC al uso K, los títulos exhibieron un retroceso del orden del 1% en promedio. Y el idicador del Riesgo País, que había llegado a niveles de comicidad, por lo ridículamente bajos, volvió a trepar y cerró ayer en 422 puntos, casi un 3% por encima del último registro del año pasado.
Por supuesto que en el eje de la tormenta financiera está el temor a una desaceleración en la economía de los Estados Unidos y la crisis en Pakistán y medio Oriente, que aumenta el sesgo coservador de los iversores.
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