Fantasmas de la crisis 2001: ¿caprichos  políticos o una nueva crisis financiera?

Economía

* Los rumores de inestabilidad financiera se apoyan, no en malas decisiones económicas, sino en caprichos políticos.

La economía argentina está en un buen momento, al menos en líneas generales. Esto lo reconocen economistas de diferentes ideologías, líderes de la oposición, periodistas de primera línea y opinólogos varios. Sin embargo, cadenas de mails y murmullos de pasillo hicieron que pequeños ahorristas teman una debacle financiera, y salgan corriendo a comprar dólares ¿Hay un problema económico en puerta?

Antes de responder, veamos algunos datos. El Banco Central vendió hoy 300 millones de dólares para mantener el precio de la divisa verde a raya. Cabe recordar que esto es una pequeña parte de los casi 50 mil millones que posee el BCRA. Esto muestra a las claras la intención del Gobierno de mantener el dólar alto, pero no permitir que se escape más allá de lo planeado.

A esto se suman crecimiento económico, superávit fiscal y comercial (éste último decreciente, pero superávit al fin). Hasta acá, nadie entiende bien el origen del miedo. Sin embargo, en la primera semana de mayo no se renovaron plazos fijos por unos 1.500 millones de pesos. Esto en criollo significa que la gente, igual que en épocas de vacas flacas, está sacando dinero de los bancos. Esto significa miedo.

Miedo que se traduce, tímidamente, en el mercado financiero. Como todo economista sabe, la economía se maneja con expectativas, que no siempre tienen que ver con los números, los bonos o el precio del dólar. Varios gerentes de importantes bancos les aconsejan a sus clientes estar atentos a sus ahorros, “por si acaso”. Si bien la situación está muy lejos de ser preocupante, es mucho menos segura de lo que debería.

La explicación para esta disparidad estaría, no en lo económico, sino el lo político. “La Argentina está sola” sentenció en un artículo de ayer el País de España. La nota se refiere al aislamiento en materia de política exterior, que se arrastra desde la presidencia de Néstor Kirchner. La alianza con Venezuela, la distancia de Bolivia, y la relación con Uruguay en su peor momento, Argentina está además lejos de Estados Unidos y de Europa. Condolezza Rice, secretaria de Estado de EE.UU. pasó de largo sin parar en Buenos Aires, aunque si visitó Santiago y Brasilia.

Pero el problema no termina ahí. La inflación negada, el aumento de la pauperización laboral que hace que más gente tenga trabajo pero a menos les alcance la plata, y la conducción que hizo Néstor y continúa Cristina, generan una paradoja: la economía, eterna problemática, se mueve por carriles normales, y la política es la que trae dolores de cabeza.

Estas, y no otras, son las excusas de las que se agarran las voces que rumorean por lo bajo un Corralito II. Esto es lo que provoca que Macri, Carrió y otros líderes opositores salgan a calmar a la gente diciendo casi al unísono que “esto no es 2001”. Y es verdad. Esto no es 2001, es otra cosa.

La situación actual del país es más difícil en lo político y en lo social (recuerden a D’Elía prometiendo marchar a Gualeguaychú, y a los ruralistas diciendo que “lo están esperando”) que en lo económico.


 


El reclamo por un país que permita el debate, el disenso, el reclamo, y que no escatime esfuerzos en lograr una concertación que vaya más allá de plataformas y discursos va a solucionar lo que muchos encasillan como "un problema económico".


 


Hay que usar para cada cosa el nombre que corresponde.

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