Crisis económica: la cadena de farmacias disruptiva que llegó en 2002 no soportó la motosierra de Javier Milei
Con la fuerte contracción de las ventas en el sector farmacéutico como trasfondo, la cadena decidió cerrar las 33 sucursales que seguían abiertas y cesantear a todos sus empleados.
Otra empresa que depende del consumo masivo debió cerrar definitivamente sus puertas ante las fuertes caídas en las ventas producidas por el inclemente ajuste ejecutado por el gobierno libertario. Ahora le llegó el turno a Farmacias Dr. Ahorro.
En efecto, la cadena de origen mexicano que en 2002 desembarcó en la Argentina, informó que decidió cerrar todos sus locales de vena al público luego de afrontar dificultades financieras durante meses, ante un panorama comercial nada halagüeño, marcado por el desplome de las ventas en este y en la mayoría de los rubros
En efecto, para consultoras privadas como Scentia las ventas en farmacias retrocedieron 6,9% interanual en noviembre pasado, mientras que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó una caída mensual del 9,1%. Para el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), las ventas de medicamentos se retrajeron interanualmente el 14%, con fuerte impacto en jubilados y pacientes crónicos.
En ese marco, la empresa debió afrontar una cesación de pagos, acumulando cheques rechazados por más de $20 millones y una fuerte deuda con proveedores, empleados y organismos públicos.
El deterioro de la situación económica de la compañía no pudo revertirse ni siquiera después de realizar un fuerte ajuste operativo que incluyó cierres de locales y desvinculaciones de personal, por lo cual desde el viernes último decidió cerrar definitivamente las 33 sucursales que seguían abiertas.
Según publica el portal especializado Pharmabiz, la empresa acumulaba un rojo cercano a los U$S10 millones, además de deudas por alrededor de U$S5 millones con la seguridad social y otros U$S4 millones con proveedores, quedando sin capital de trabajo y perdiendo acceso al crédito por la emisión de cheques sin fondos.
A partir de la evidente crisis, la compañía intentó avanzar con un proceso de venta integral para encontrar comprador que permitiera sostener la operación local, pero no prosperaron las negociaciones y decidió bajar las persianas.
Por otro lado, comunicó a sus empleados que desde el viernes “las sucursales permanecerán cerradas hasta nuevo aviso y que no será necesario concurrir a los lugares de trabajo mientras continúe esa situación”, advirtiendo que solo abonará “un porcentaje del salario correspondiente” debido a las limitaciones financieras derivadas del cierre.
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