Fidel Castro se confiesa: "Cuando enfermé, pensé que ya sería el final"

Economía

Télam
Por Télam

A más de seis meses de la hemorragia intestinal que lo obligó a dejar su cargo, el presidente de Cuba Fidel Castro confesó en un artículo publicado en la agencia Prensa Latina que ese 26 de julio pensó que se moría



 "Cuando enfermé gravemente la noche del 26 y la madrugada del 27 de julio, pensé que sería el final", afirmó Castro al final de un extenso artículo dedicado al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, publicado hoy por el diario oficialista Granma y reproducido por la agencia noticiosa cubana Prensa Latina.

Castro describió en la nota la conversación que tuvo con Lula cuando éste lo visitó a comienzos de la semana pasada, en la que evocó las actividades que cumplió en los días previos a la hemorragia.

"Le conté que, concluida mi visita a Córdoba, Argentina, donde había asistido a una reunión con numerosos líderes, entre ellos él, regresé y participé luego en dos actos por el aniversario del 26 de julio", narró el líder cubano.

Aludió a la cumbre del Mercosur a la que fue invitado y que constituyó su último viaje, y a la conmemoración del asalto al Cuartel Moncada, en 1953, que fue uno de los primeros intentos revolucionarios para derrocar al gobierno de Fulgencio Batista, cosa que ocurrió finalmente el 1 de enero de 1959.

En esos actos conmemorativos Castro fue visto en público por última vez, ya que, una vez que inició su convalecencia, sólo se distribuyeron fotografías y videos de algunas de sus entrevistas con personalidades extranjeras que lo visitaron. Además, Fidel no volvió a ocupar su cargo.

Castro relató que luego de esos actos comenzó a revisar el libro "Cien horas con Fidel", del periodista Ignacio Ramonet. "Me esclavicé con el libro del escritor francés (Ramonet dirige el periódico francés Le Monde Diplomatique pero es español), ya a punto de publicarse sin revisión mía con parte de las respuestas tomadas a vuelo; por aquellos días casi ni dormía", escribió Castro.

Ya enfermo, "mientras los médicos luchaban por mi vida, el jefe de Despacho del Consejo de Estado leía a exigencia mía el texto y yo dictaba los arreglos pertinentes", añadió.

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