La Presidente evalúa la posibilidad de convocar a sesiones extraordinarias al Congreso para debatir una modificación a la Ley Cerrojo y reabrir el canje de la deuda en diciembre o en el 2013.
Cristina Kirchner, junto al ministro de Economía Hernán Lorenzino
La presidente Cristina Fernándezdefine si reabre el canje de la deuda en las próximas semanas o si espera el 2013, luego de que la Cámara de Apelaciones de Nueva York suspendiera el fallo del juez Thomas Griesa que obligaba al Gobierno a pagar a los fondos buitre antes del 15 de diciembre.
La decisión de la Cámara de Apelaciones estadounidense, que prorrogó el dictamen de Griesa hasta el 27 de febrero, tranquilizó el escenario para la Argentina, que ahora evalúa la posibilidad de llamar a sesiones extraordinarias al Congreso para debatir la modificación de la Ley Cerrojo. De esta manera, el Poder Ejecutivo quedaría habilitado para reabrir por tercera vez el canje de deuda.
Como condición excluyente, la nueva propuesta no puede mejorar a las dos anteriores, por lo que entre las alternativas que se estudian se encuentra la emisión de un nuevo bono a mayor plazo, pero que en el valor finish represente un recupero similar a lo previsto por los emitidos para los canjes de 2005 y 2010.
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En el Gobierno no hay dudas de lo que harán los llamados fondos buitres: rechazar de plano una propuesta similar o peor a las anteriores. Sin embargo, desde el ministerio de Economía creen que algunos inversores privados (no todos son fondos) sí podrían hacerlo.
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Lo fundamental que logrará la Argentina con una reapertura del canje es dar la señal a la justicia norteamericana de voluntad de pago, dato clave que se tendrá en cuenta en las dos instancias finales del proceso en el poder judicial estadounidense (hay que recordar que tras diez años de beneficiar al país con fallos tolerantes, Griesa define su última resolución de señalar como agravante las declaraciones de funcionarios nacionales y de la misma Presidente, que habían rechazado pagar a los tenedores de bonos que no entraron en el canje).
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El resultado del conflicto es mirado con atención en Europa, donde un acuerdo con los fondos buitres que resultara más ventajoso que al que llegaron los holdouts que aceptaron entrar al canje, sentaría un precedente negativo para cualquier proceso de re-estructuración de deuda. Además, de confirmarse el fallo de Griesa en una instancia superior, el mercado neoyorquino quedaría eliminado de las alternativas que evalúan los países a la hora de emitir deuda soberana o privada en el caso de bonos corporativos.
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