Kicillof en la ONU: "Este fallo empuja a nuestro pueblo a un nuevo 2001"

Economía

Desde Nueva York, el ministro de Economía afirmó, además, que "los fondos buitre avanzaron en bloquear una reestructuración de deuda exitosa".

El ministro de Economía y Finanzas de la Nación, Axel Kicillof, señaló este miércoles que "la Argentina quiere seguir pagando pero no la dejan", lo que consideró "un caso inédito, insólito". En Nueva York, el ministro aseguró ante los representantes del bloque más numeroso de la ONU, el G-77+ China que reúne a un total de 133 países, que "los fondos buitre avanzaron en bloquear una reestructuración de deuda exitosa" en "una interpretación inédita, completamente novedosa, de una cláusula estándar pone en riesgo no sólo a esta reestructuración sino a otros paí­ses emergentes, que suelen tener una historia parecida con el sistema financiero global".

Antes, Kicillof ponderó la declaración que realizó el G-77 + China durante el reciente encuentro mantenido en Bolivia, y advirtió que "el accionar de los fondos buitre pone en riesgo a la Nación" e implica "un peligro para los procesos de reestructuración de deuda" que se lleven a cabo a nivel mundial.

Al exponer en la sede de Naciones Unidas el ministro advirtió que el "lunes 30 de junio, Argentina tiene vencimiento de deuda reestructurada y el día 16 de junio recién recibimos la confirmación del fallo" de parte de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

En el inicio de la sesión y antes de dar la palabra al canciller Héctor Timerman y a Kicillof, el presidente pro témpore del G-77 + China, el boliviano Sacha Llorenti Solís advirtió que se trata de "un tema de vital importancia no sólo para los países en desarrollo y del G-77 + China sino para todo el planeta" y advirtió que "los fondos buitre son un peligro para todos los procesos futuros de reestructuración de deuda".

No se les debe permitir "paralizar las actividades de reestructuración y privar a los Estados del derecho de proteger a sus pueblos" sentenció Llorenti Solís y concluyó que "es una necesidad urgente que la comunidad internacional examine diferentes opciones para hallar una solución a este problema".

A su vez Kicillof pasó a realizar un pormenorizado repaso del origen de la deuda argentina, el default de 2001, el proceso de reestructuración iniciado en 2005 y al punto al que se ha llegado en la disputa con los fondos buitre. "Este es un caso de manual acerca de cómo actúan los fondos buitre" advirtió el ministro y recordó que compraron los títulos en default en 2008 incluso después que la Argentina presentara el primer canje de bonos.

"La argentina quiere seguir pagando su deuda reestructurada pero no la dejan" advirtió Kicillof y señaló que esto "tiene consecuencias que ponen en riesgo no ya la reestructuración si no la economía en su conjunto, empujan a la Argentina a un nuevo default".

"Argentina está dispuesta a negociar de buena fe, pero si de aquí al 30 de junio, al lunes próximo el juez no pone un paraguas legal, no nos da una suspensión de esa sentencia, la negociación se daría en condiciones muy complejas porque la Argentina debería pagar 1.500 millones de dólares que darán lugar a reclamos por otros 15 mil millones" y luego, en virtud de la cláusula RUFO, demandas por otros 120 mil millones de dólares, puntualizó Kicillof.

"Necesitamos tener condiciones justas y equitativas de negociación que contemplen el interés no sólo de quienes han litigado si no del 100% de los bonistas" siguió y recordó: "El gobierno al que pertenezco no tomó la deuda, no fue al default, lo que ha hecho es normalizar las relaciones económicas internacionales, trabajosamente, con esfuerzo del país, del pueblo argentino". Y detalló: se realizaron dos canjes de bonos en 2005 y 2010, en 2006 se canceló la deuda con el FMI, en 2008 se dieron los primeros pasos para pagar al Club de París, acuerdo que se cerró pocas semanas atrás, en 2013 se alcanzaron acuerdos por las sentencias en el CIADI. "Seguimos trabajando para terminar con las consecuencias de ese default y ahora esta sentencia pone en peligro todo ese proceso en el que la Argentina ya pagó más de 190 mil millones de dólares sin acceso a los mercados internacionales" dijo.

"Y ahora se genera esta imposibilidad de seguir adelante con la reestructuración bajo las reglas que establece este fallo" sentenció y siguió: "un solo bonista puede poner en riesgo toda una reestructuración por existosa que sea".

"En todos los caminos que propone, este fallo empuja a la Argentina al riesgo de una nueva crisis económica, empuja a nuestro pueblo a un nuevo 2001" alertó y recordó que "la Argentina pidió negociar de buena fe, solicitamos una suspensión de la sentencia para poder negociar en condiciones justas pero por ahora no hemos tenido respuesta, no ha habido ninguna respuesta".

Sobre el final de la sesión, Timerman advirtió que "las deciones que se toman en bancos, en bufetes de abogados de Nueva York o de Londres tienen efectos en las zonas más pobres de Bolivia, Chile o Argentina y nuestra obligación es garantizar que nuestros pueblos no sean víctimas de decisiones que se toman en una sala de directorio y que son avaladas por un juez" y advirtió que "la Argentina no va a poner en juego el futuro del país, vamos a cumplir con nuestros compromisos pero no lo vamos a hacer con el hambre de nuestro pueblo".

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