Con un tipo de cambio oficial con tendencia a subas controladas pero persistentes y un mercado "negro" difícil de mensurar pero presente no solo en el inconciente colectivo sino también en cuestiones de una economía doméstica con sectores históricamente dolarizados, como por ejemplo el mercado inmobiliario, la llegada de Axel Kicillof al frente del Ministerio de Economía y la creación de una unidad especial para tratar las negociaciones de la deuda, que estará a cargo del ex ministro del área, Hernán Lorenzino, dan pistas sobre una gestión que busca controlar las tensiones del mercado interno y las cuestiones pendientes de la deuda.
Además, la salida de Mercedes Marcó del Pont tras un goteo incesante de las reservas que se cobró más de 13.000 millones de dólares en un año calendario y el cambio por un hombre del riñón kirchnerista y con una amplia trayectoria en el Banco Nación, como Juan Carlos Fábrega, también marcan una preocupación por retocar el rumbo en la entidad encargada de fijar parámetros en la política económica.
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Para reforzar la apuesta económica Cristina designó al gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, un contador con estudios de posgrado en economía que viene a sustentar el perfil de un gabinete con mayor peso en las cuestiones económicas para encarar los dos años que quedan de gestión.
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