Los diálogos más sabrosos de las Charlas de Quincho

Economía

* El casamiento de la hija de un intendente del conurbano es el escenario para que algunos referentes del oficialismo debatan sobre el escándalo de corrupción que enfrenta el Gobierno en estos dias.
* Operaciones inmobiliarias que anuncian los planes de algunos integrantes del Gobierno son algunos de los datos mas sabrosos del clásico espacio de Ámbito Financiero.

Se mudan los Kirchner? La pregunta circulaba por el cóctel como una mancha. Los vecinos no podía creer la versión, pero el dato estaba en el frente del edificio: Un cartel de la inmobiliaria Reynolds ofrece el departamento en venta, en el primer piso de Uruguay 1306. Allí, hasta que ocupó la Casa Rosada y la residencia de Olivos el matrimonio Kirchner pasaba sus horas porteñas, al margen de sus domicilios en Río Gallegos y El Calafate. Ahora, por lo visto, han decidido desprenderse de esos 250 metros cuadrados capitalinos (se habla ya de una reserva paga de 375 mil dólares) y ella, la esposa, la única que de tanto en tanto visitó la vivienda en estos últimos tres años, fue la que decidió el desprendimiento: Se entiende que, si va a suplantar a su esposo por cuatro años, no va a necesitar otro inmueble para su familia ya que el mantenimiento le resulta una complicación. Raro para una familia a la que le gusta invertir –de acuerdo con sus declaraciones juradas- en ladrillos.


* Ajena a estas operaciones inmobiliarias estaba Karina Rabolini, la mujer de Daniel Scioli, quien hablaba  en razonable italiano con los anfitriones cincuentones, -el empresario de la moda Ermenegildo Ziegna, nieto del creador, en su local de cuatro pisos e la Avenida Alvear, y de un multimillonario peninsular (una de las 100 fortunas más grandes de Europa, dicen) llamado Mauro Rosales, al parecer vinculado a las comunicaciones. También estaban Santiago y Pía Soldati, el embajador italiano Stefano Roma, Jorge Pereyra de Olazábal, Raúl Fiscalini y otra señora que últimamente no se pierde ningún evento social, Andrea del Boca.
Alguien sacudió el ambiente con una novedad inmobiliaria distinta: ¿Saben que  Alberto Fernández, el jefe de gabinete, ha decidido alquilar una vivienda en el country Tortugas, seguramente para atender las obligaciones de fin de semana con sus hijos y, eventualmente, otro tipo de obligaciones como hombre divorciado? 



* ¿Y quién lo presentó en el country? Interrogaban algunos, como si para alquilar en esos sitios también fuera necesario presentar el análisis de sangre que se exige cuando uno pretende comprar un inmueble o un terreno en esos clubes cerrados. Ignorantes o pícaros, insistían en este último olvido y se interrogaban: ¿Acaso lo presentaron otros habitantes del country, los hermanos Ansorreguy, el ex médico de Menem Alito Tfeli, el ex arquitecto del riojano Alberto Rossi, el ex ministro Jorge Domínguez, Huberto Roviralta, o Francisco de Narváez, con más despliegue de propaganda hoy que la Coca Cola y que parece a punto de lograr, -vaya a saber a través de qué mecanismo- que la Constitución olvide que nació en Colombia y pueda convertirse –siempre y cuando lo voten- en gobernador o presidente?



* En otro barrio, el intendente de Avellaneda, Baldomero Álvarez de Oliveira (“Cacho” para todo el mundo) festejó en un galpón de la Costanera el día que su hija Noemí estrenaba su vestido blanco y nupcial. Mas familia que invitados reconocidos, fiel al estilo Cacho, aunque estuvieron Julio Pereyra, de Florencio Varela, -el primero del barrio que se anotó partidario de Kirchner a través del puntero bonaerense Julio De Vido-, Osvaldo Mércuri de Lomas de Zamora, el todavía diputado Jorge Villaverde (aspira a dirigir la comuna de Almirante Brown) y el ministro de justicia provincial Eduardo di Rocco, quien se eternizó 10 años en San Nicolás y pretende darle de nuevo esa alegría a los habitantes de ese pueblo que engendró a José Maria Díaz Bancalari y los González García.


 


* Todos, por supuesto, hablaban de otro bonaerense, Aníbal Fernández, el ministro del interior. Coincidencia en que algunas de sus actitudes, por vulgares, comprometen al Gobierno. Al respecto, señalaban la inconveniencia doble que produjo al confrontar –y además, en el colmo, reclamarle el juicio político- al magistrado del caso Skanska, Javier López Biscayart pues no priorizó una consigna del Gobierno sobre “la vida ante todo” y, de paso, removió  escándalo que a Kirchner no le interesa resolver.
Al margen de la discusión bizantina sobre qué instituto debe cuidar a un preso, lo cierto es que si éste –el acusado por coimas- reclama un cambio de celda porque teme por su vida y el juez concede esa pretensión, negar la decisión del magistrado constituye al menos una vulneración elemental al cuidado de un ciudadano. Y como éste parece comprometer al gobierno con sus declaraciones –ha sugerido que las coimas fueron tal vez para funcionarios- la airada actitud del ministro sonó más a represalia que a condigna implementación de sus funciones.


* También se habló de la inconveniencia de que el candidato Daniel Filmus viaje a Sydney ¿hay acaso votos capitalinos en esa tierra? Pero si se entretenían con Filmus mas humor despertaba Roberto Lavagna. En la provincia todavía no lo vislumbran como candidato serio apenas como alguien que aguarda su postulación como un fenómeno inercial de la Naturaleza. Parece Pascual Capelleri, decían ¿Se acuerdan de ese candidato radical? Poco tiempo para ejercer la memoria, recordar y comparar. Capelleri fue postulante a la gobernación bonaerense en 1995 y registra el raro fenómeno que lo conocía menos gente cuado finalizó su campaña que cuando la comenzó.

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