Los 40 millones de argentinos podemos controlar los precios

Economía

El titular de la Unión de Consumidores de Argentina (UCA), Fernando Blanco Muiño, insiste en la necesidad de que se garantice el stock para que los consumidores encuentren los artículos a toda hora y en todos los locales.

Por Fernando Blanco Muiño (*)

Un acuerdo de precios o su congelamiento son señales claras de una economía con inflación. Avanzar en políticas públicas de ese tipo implica que se hace necesario poner en marcha una herramienta para enfrentar procesos inflacionarios. Por supuesto, no hay congelamiento de precios cuando hay estabilidad.

Nuestro país viene de un proceso de descrédito de sus estadísticas oficiales y la falta de confianza ha carcomido las bases de un modelo económico que hacía de los superávits gemelos sus fundamentos. Ello, junto con una elevada emisión monetaria, provocó una creciente inflación que el gobierno se dedicó a negar, en vez de enfrentar.

En definitiva, nos hemos convertido en el país con la segunda inflación del continente y su continuidad puede generar daños muy profundos, sobre todo en los sectores más vulnerables. Por eso, hemos venido pidiendo que el gobierno asuma la inflación y defina un plan de políticas públicas integral y sustentable que permita recuperar el nivel adquisitivo del salario.

El primer acuerdo, suscripto con las cadenas de supermercados y de electrodomésticos durante febrero último, terminó el 30 de abril con más pena que gloria dado que no se verificó su incidencia en las mediciones, ni siquiera las oficiales.

El principal pilar para ejercer el control social del acuerdo era que todos los consumidores conociéramos los precios de los productos congelados pero, vaya paradoja, cuando más se necesitaba saber, el gobierno se empecinaba en silenciar. En efecto, en vez de publicar los precios, se dejaron de ofrecer promociones, precios y ofertas.

Ahora se anuncia un nuevo acuerdo, esta vez sobre 500 productos que los supermercados han ofrecido congelar y no sobre una canasta definida previamente en función de necesidades alimentarias, del cuidado de la salud, etcétera.

Esto se verifica porque entre los productos que se congelan hemos encontrado, por caso, un gel femenino anti estrías que, más allá de su utilidad estética, descreemos que sea prioritario en una canasta básica familiar.

El acuerdo que se pondrá en marcha el próximo 1° de junio requiere, indispensablemente, el listado detallado de los 500 productos, el gramaje de cada uno de ellos para evitar confusiones y "picardías" a futuro, los precios de todos los productos, tal como se han publicado este viernes, y garantía de stock para que los consumidores encontremos a toda hora y en todos los locales comerciales a todos los productos.

Sin estos requerimientos el nuevo congelamiento correrá la misma suerte que el terminado en abril pasado más allá que su cumplimiento lo haga quien lo haga.

Si, por el contrario, el gobierno integra el listado de los 500 productos en las condiciones que señalamos, estamos seguros que los 40 millones de argentinos nos convertiremos en "controladores sociales" del acuerdo con el gran objetivo común de cuidar el poder adquisitivo de nuestros salarios.

(*) Presidente de la Unión de Consumidores de Argentina (UCA)

 

 

 

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