Tecnología de punta en la carrera armamentista contra las plagas

Economía

* Murciélagos, ratas y palomas son pesadillas urbanas * minutouno.com hizo un relevamiento de lo último en trampas y "espantapájaros"

De la misma manera que escuchar música en discos de vinilo o casettes es un rasgo de fanatismo coleccionista o de simple locura, usar trampas para ratones y espantapájaros para las aves muestra un importante retraso en la lucha contra las plagas.

En 1972 la profesora norteamericana Gillian Sales descubrió que las ratas se pelean entre ellas emitiendo unos sonidos agudísimos  inaudibles para el oído humano, que duran una fracción de segundo pero que aterrorizan a su oponente. La rata que recibe ese "grito de guerra" puede huir o enfrentar a su igual con otros gritos que intentan ser más potentes. Las técnicas actuales para ahuyentarlas parten de este concepto, con aparatos tecnológicos que imitan esos sonidos.

Una persona adulta escucha como máximo las frecuencias que llegan a los 19 mil hertz, un bebé con su aparato auditivo intacto puede llegar a escuchar 21 mil hertz y un perro, 25 mil hertz. Los equipos espantaplagas ultrasónicos generan sonidos que van desde los 30 mil a 60 mil Hertz.

Hugo es empleado de El emporio de los Espantaplagas y, según contó a minutouno.com “los equipos son autovariables, cada tanto cambian de frecuencia para no producir acostumbramiento en los animales”. Los equipos de ultrasonido oscilan entre $230 y $800 pesos.


En el caso de las palomas, el recurso mas novedoso es el globo espanta aves,  un invento de la NASA, diseñado de tal forma que, al ser detectado por las aves, se les representa la imagen de un ave depredadora como un carancho, un águila o un halcón. Los globos cuestan $140 y $160.

Del PRODE al ultrasonido


La historia de El Emporio de los Espantaplagas es la historia de la reconversión del negocio para adaptarse a los cambios tecnológicos. Hasta hace unos 15 años atrás, se llamaba El Emporio del Agenciero y se especializaba en cartelería y máquinas perforadoras para el negocio del juego de azar. Cuando todo el proceso de toma de apuestas se pasó a sistemas informáticos, el negocio se vino en picada. Entonces, se les ocurrió proveer equipos para control de plagas. Inicialmente, lo hacían con aparatos de fabricación nacional, pero la década del 90 impuso estándares distintos de precio y calidad. ¿Fue un cambio drástico en la inversión necesaria? “No, dice Hugo, el cambio fue en el discurso. Hubo que aprender a explicar otras cosas, y saber vender equipos con alto contenido tecnológico”.


Hugo cuenta que en verano, la gente compra más equipos, para evitar que se les meta un murciélago por la ventana. Esta asctitud, además de estar aliemnatada por cientos de películas de vampiras, tiene un sentido concreto: el polvillo formado por pelos y heces de murciélagos es un poderoso transmisor de enfermedades, aunque las vías de contago son totalmente diferentes a las de la mordedura. 

 

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