Un director de una aplicación de mandados defendió que los repartidores no sean empleados, pero él sí lo es

Economía

Gabriel Buenos argumentó que los trabajadores de la app tienen "naturalezas distintas". El cruce en pleno debate por la reforma laboral.

En medio del debate por la Reforma Laboral que el gobierno impulsa sobre el trabajo en plataformas digitales, un director de Rappi generó fuertes críticas por sus declaraciones respecto a la relación de dependencia de los repartidores. Gabriel Buenos, director de políticas públicas de la empresa, aseguró en una entrevista con Ariel Lijalad que los trabajadores de la plataforma “no tienen exclusividad de conexión” y que la compañía “considera que no se configura una relación de dependencia porque es el repartidor el que elige conectarse a la plataforma”. Según Buenos, los trabajadores de apps como Rappi “típicamente alternan entre varias plataformas”, reforzando la idea de que su vínculo con la empresa no se ajusta a las normas tradicionales de empleo.

Sin embargo, la contradicción surgió inmediatamente después. Cuando el periodista le preguntó si él mismo estaba en relación de dependencia con la plataforma, Buenos respondió afirmativamente. Lijalad insistió y consultó si le gustaría perder los beneficios que implica estar bajo relación de dependencia, como aportes previsionales, obra social y vacaciones. Aunque el directivo no dijo “no” de manera literal, su siguiente frase dejó en evidencia la postura: “Son naturalezas de trabajo distintas…”, marcando una diferencia entre los privilegios de los empleados tradicionales y la situación de los repartidores que dependen de la app para generar ingresos.

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Este debate cobra especial relevancia en el contexto de la reforma laboral que se discute en el Congreso. Entre los puntos más discutidos están la regulación de los horarios, la no obligación de proveer cobertura de riesgos y la posibilidad de que los repartidores elijan múltiples plataformas sin perder sus derechos. Analistas laborales advierten que la resistencia de algunas empresas a reconocer a sus trabajadores como empleados formales podría afectar la negociación, especialmente si se prioriza la flexibilidad sobre la protección social.

Organizaciones de trabajadores y sindicatos de plataformas digitales llevan meses señalando la contradicción que evidencia la posición de empresas como Rappi: mientras sostienen que los repartidores no están bajo relación de dependencia, sus directivos sí gozan de todos los beneficios de esa condición.

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