Un microcrédito para pasar del Plan Jefes a empresario fabricando baños químicos

Economía

Durante la crisis del 2001, Cristian Carrasco estaba, como la mitad de los argentinos, en situación de pobreza: tenía una camioneta con la que hacía fletes, pero, claro, ¿quién quería hacer  flete en aquella época? Cristian vive en Cipoletti, provincia de Rio Negro, y para sacar adelante a su familia, se anotó en uno de los programas Jefas y Jefes de Hogares.

En ese marco, Cristian participó de todos los cursos que tenia a mano para aprender cosas: de marketing, de emprendedores “y también esas cosas que uno no sabe por qué las hace, como un curso para aprender a trabajar la fibra de vidrio” cuenta Cristian.

Con tantas cosas que tenía en la cabeza y con la necesidad de sacar a su familia de la situación angustiante, empezó a buscar una oportunidad para hacer un negocio y pronto la encontró: había en la zona sólo una empresa que alquilaba baños químicos y estaba trabajando con unos márgenes realmente increíbles.

Ya estaba llegando el 2004 y con él se empezaba a notar la reactivación. Los organismos oficiales hacían más eventos, empezaba el boom de la construcción y los baños químicos, que le seguían dando vueltas por la cabeza, tenían una demanda creciente y el monopolio no cedía.

Pero no tenía plata para arrancar “y viste como es, si no tenés propiedades, no tenés un apellido conocido, nadie te da un préstamo de nada, aunque los bancos se llenen la boca hablando de emprendedores”.

Pero la idea estaba firme en su cabeza “Entonces vendí la camioneta, me encerré 7 meses en el garaje y con esa plata hice ocho baños” cuenta Cristian “era diciembre, había una expo de emprendedores y me los alquilaron de una, apenas los terminé”.

El emprendedor
La cosa empezó a andar rápido: la competencia cobraba $90 por día el alquiler y Cristian arrancó con una tarifa de $70, lo cual hizo que todo el mundo le reclamara los baños químicos. “Pero las empresas que hacen esto, tienen camiones atmosféricos para limpiarlos y yo no, así que alquilaba cuatro mientras limpiaba los otros cuatro con un tachito y tiraba la mugre a la cloaca de mi casa”.

El negocio andaba, no cabía duda, pero se hacía muy cuesta arriba. “Ahí sale mi viejo, que me dice que tenia una propiedad, que la vende y me presta la plata, con eso me compré un camioncito para hacer el laburo y compré el material para hacer otros 20 baños”.

La fe y la visión de Cristian empezaban a darle la razón, pronto recuperó el dinero invertido, y ahí llegó el microcrédito para emprendedores del Ministerio de Desarrollo Social: “Me dieron $34.000 a devolver en 24 meses, es decir, pago.$1.200 por mes que empecé a pagar a los seis meses de que me lo otorgaron”. Con ese dinero, sumó 20 baños más.

Y los resultados están a la vista: “Para que tengan una idea de lo que estoy sacando. empezamos con categoría A en el monotributo (que son las categorías de menores ingresos) y llegamos a la categoría E que era para más de $7000 y ahora me obligaron  a inscribirme como Responsable No Inscripto”.

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