El niño desatento e inquieto en la escuela
*Por Lic. María Rabellino.
Por Lic. María Rabellino, Psicoanalista de
Cada vez con más frecuencia se escucha en padres y maestros, la preocupación por la falta de atención de los niños. La distracción, la inquietud, la falta de concentración en la tarea son síntomas que se observan a diario y cada vez con mayor frecuencia en ámbitos escolares.
Frases como “no atiende en clases”, “le hablo y no me escucha”, “está como en otro planeta”, “me agota, es insoportable, nunca se cansa”, “pierde todo y se olvida de lo que tiene que hacer”, “habla en clase y no copia”, es la forma en que muchos padres presentan a sus hijos cuando llegan por primera vez a una consulta.
Generalmente, los niños ya han sido rotulados con diagnósticos tales como “trastorno de déficit de atención, con hiperactividad” (A.D.D.), y suministrar medicación parecería ser la solución más común, es la primera salida frente a estas dificultades.
La cantidad de causas que pueden llevar a un niño a presentar síntomas de desatención e hiperactividad son múltiples. La escuela es el medio donde estas manifestaciones adquieren una significación mayor; allí es donde el niño expresa estas conductas con frecuencia.
Desde el punto de vista psicoanalítico, me permito cuestionar el camino de la medicación como si fuera ésta la única alternativa. Porque en un niño, estos comportamientos obedecen generalmente a manifestaciones de distintos “sufrimientos”, de algo que les esta ocurriendo en la vida diaria, y no encuentran otro modo de expresarlo.
Profundizar sobre estos temas, trabajar junto a la familia y los docentes, sin rotular ni reducir la complejidad de la vida infantil, sin ubicar al niño dentro de una “patología predeterminada”, puede llegar a ser una alternativa posible.
Fundación Buenos Aires invita a padres y docentes a
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