El sacerdote que murió de miedo
Otra mirada para las acciones diarias. Porque no todo es lo que parece. Por eso, un pequeño pero efectivo baño de realidad. Entrá, leé y contanos tu historia real.
Cielo
El joven, recién ordenado como sacerdote, solicitó ir como misionero a la India. Corrían los años 50, y aquella región era mucho más desconocida y misteriosa que lo que es hoy en día. El cura entregaba feliz su vida a Dios todos los días atendiendo a las personas más necesitadas de la tierra. No tenía dudas acerca de su vocación, y se sentía pleno con el sentido de la misma. Su único temor era que una de las muchas serpientes venenosas de esas tierras, lo mordiera y condenara a una muerte anónima y absurda. Sin embargo se sentía sereno porque contaba con la herramienta más poderosa de todas: sus oraciones.
Aunque ya no tuviera sentido alguno, el conductor le entregó la víbora muerta al médico, quien se dispuso a revisarla movido por la curiosidad de saber cuál era la variedad de ofidio que había sido la verdugo de aquel hombre.
Buena fue la sorpresa de todos cuando se corroboró que aquella víbora no era venenosa.
Historia real contada por el escritor Carlos Gonzalez Vallés de su experiencia en la India.
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