El show debe continuar: la historia de la ex GH que busca su "gran final" en los medios

*Ya fue "la mala", "la sexy", "la madre sacrificada", y hasta "la novia romántica", pero, ¿qué quiere demostrarnos Jade Goody?
*Quizás éste sea un modo válido para que ella acepte su destino.

A medida que llega a su fin la agonía de Jade Goody -la estrella del Gran Hermano británico que lleva meses luchando por su vida-, las atentas lentes de los paparazzi se vuelven cada vez más ávidas de registrar el deterioro de su salud. "He vivido delante de las cámaras y quizá muera también delante de ellas", declaró la mujer, quien anticipó su muerte mediática, o sea, su muerte en los medios.

Pero, ¿es posible que una persona quiera mostrar su vida y su muerte en televisión? Según la psicóloga Beatriz Goldberg, Goody estaría sufriendo una “herida narcisista”, porque ella “goza de exhibirse y no quiere quedar en el anonimato”. Su muerte documentada es una manera de trascender y de mostrar que “el show debe continuar”.

Hace una semana, la ex GH inglesa, de 27 años, vendió la noticia de su casamiento en exclusiva a un medio británico por 700 mil libras, casi un millón de dólares. Toda la suma, explicó Goody, iría a manos de Bobby y Freddie, sus hijos de 5 y 4 años. Una especie de Nazarena Vélez, pero llevado al extremo morboso y “voyeurista”.

El mayor mérito de Goody en la televisión fue ser “la mala” de la casa de Gran Hermano, y ahora quiso mostrar sus últimos momentos felices, y darle así un final romántico a su vida documentada. La psicóloga Beatriz Goldberg me dice que es una manera de “vivir a través de que la miren”, pero yo creo que Jade Goody eligió analizar su propia agonía frente a las cámaras como una manera de redención mediática, y como una manera de aceptar su destino, como la escena final de una obra de teatro.

Goldberg todavía recuerda las notas publicadas en los tabloides británicos donde Goody aparecía ya rapada, y pasaba de la pose de “pobrecita” a la de “heroína sexy”. Pero ahora viene la parte del drama (leer con voz de narrador de telenovela): nuestra heroína se enfrenta valiente a la última etapa de su fallida lucha contra el cáncer de cuello de útero.

Si una persona adulta, conciente y con capacidad de discernimiento decide que va a mostrar los últimos momentos de su vida, ¿quién decide que no debería poder hacerlo, por más duras o morbosas que puedan parecer las imágenes? “A la gente le interesa su historia, y los medios la abonan”, explica Goldberg. Y como siempre, la delgada línea entre lo que es ético mostrar se vuelve casi invisible.

Sí, el show debe continuar. Para una persona que participó en varias ediciones de GH (de hecho, le anunciaron que estaba enferma cuando estaba en el de la India), éste un modo válido de lidiar con la realidad de que se acaba su vida. No debería sorprendernos que a Goody "le cueste la abstinencia a los medios", como analiza Goldberg, algo que la lleva a mediatizar hasta su sufrimiento.

“Quiere mostrarse y para no centrarse en la muerte en sí, sino para entretener su mente actuar”, señala Goldberg, quien rescata que cada persona tiene su forma de reaccionar ante la muerte. Si a los espectadores les parece ofensivo o morboso el descargo mediático de Jade Goody, bien pueden elegir cambiar el canal, o dar vuelta la página.

Después de todo, no se trata de una solución simplista, sino de una persona que elabora su muerte de la misma manera en que vivió su vida: frente a las cámaras y bajo las miradas de todos.

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