"Electrochongo", la oveja negra del pop

Es "personal trainer", profesor de piano y estrella en escenarios under cuando llega noche. Juan Pablo nos presenta su álter ego con todos los matices de una "Fiesta Negra", su nuevo disco.

La bata blanca y las calzas de lycra negra no logran disimular los músculos trabajados durante largas sesiones de fierros. Y los anteojos negros evitan que le molesten las luces azules, rojas y verdes que flotan proyectándose contra el telón de fondo durante el show. Debajo del escenario no hace falta la parafernalia del Electrochongo, y Juan Pablo Malvasio, alias Fok, abre las puertas del estudio que tiene montado en su casa, en un rincón de Balvanera.

Mientras el mate pasa de mano en mano, el gato Gastón anda rondando entre las luces azules que hay contra el piso. Ahí es cuando el músico se siente suelto y cuenta a minutouno.com cómo llegó a su estilo: "Esto es como un show de títeres: es una puesta de escena de algo que se hizo en otra situación. Y lo presento de una forma que no ensayo así, ¿me explico? No estoy componiendo con una bata blanca", dispara, y después lo piensa mejor: "Aunque podría ser... es cómoda".

Malvasio, de 30 años, empezó su carrera en la música como algo paralelo a otra de sus pasiones. En 2006 se lanzó de lleno a los sonidos, sin dejar de lado el fisicoculturismo. “También soy personal trainer. De chico me cuestionaba que tenía que hacer sólo una cosa, pero en ningún momento decidí largar una cosa”, cuenta. En 2001 ya tenía un cassette en la calle, “Seis piezas para Casio Tone”, pero era un trabajo “no oficial”, y en 2007 apareció “Irónico”, que tenía la personalidad de su creador impresa, ya que el envoltorio era una bolsa de peluche.

Las letras de Fok hablan de cosas que pasan "en la vida real", como él explica. Como poner las cosas en claro con alguien en la canción "Sólo sos un buen polvo", reírse de la pose cool en "Bandas chetas", o de aquellos que necesitan sustancias non sanctas para disfrutar de la música. "No creo que la inspiración venga por sustancias", aclara el músico. "Lo que es gracioso, porque después canto 'Tengo onda' y todo el mundo piensa que soy un drogadicto", cuenta y reflexiona en voz alta: “Nunca tomé una pastilla. Y lo digo con toda la autoridad”.

Recién este año lanzó “Fiesta Negra”, su primera producción oficial. A través de los años, muchos músicos entraron y salieron de su banda, pero con el tiempo quedaron estables Hernán Genta en guitarras y coros y Emilio Miler como baterista en vivo. Hasta ese momento, hacer presentaciones en Niceto Club o la peluquería Prana era todo un desafío estilístico: "Podías tener un show que fuera 'Los prisioneros', otro que era tipo 'The Cure'”, recuerda Fok.


 






Tantos apodos podrían confundir, pero es todo parte del show: “Arranqué usando un nick, 'Fok', más tarde un amigo, el que me diseñó el primer disco, que salió en CDR nada más, me dijo 'Electrochongo'. Él quería ponerle eso en la tapa, 'El Electrochongo' y no sé qué más…y yo le dije que no porque me parecía raro". Pero poco antes de una presentación, Fok dejó atrás los pocos recaudos que le quedaban con respecto a su nueva identidad en el escenario: “En una presentación que hice en Niceto dije: ‘bueno, vamos a usarlo, total, es un nombre divertido’ y de ahí quedó. Quedó más el ‘Electrochongo’ que ‘Fok’ o Juampi”.

En persona, lejos de los reflectores, habla calmo y pausado mientras esquiva los prejuicios que algunos muestran hacia su música. “Siempre me intentan decir 'ah, pero lo que haces es para público gay'. Eso siempre me causó gracia porque la gente que termina viniendo es la hetero, no la gay. Eso no importa tanto. Me lo decían porque es pop bailable y por mi imagen”, conjetura. “De hecho, en el disco que va a salir el año que viene hay un tema que se llama 'Música de putos' donde hablo de eso. De que se tiende a encasillar todo en un lugar”, explica.

En el mundo pop es muy fácil perderse entre las luces de colores, pero “Electrochongo” está encaminado. Y para eso también le sirven los lazos que le tienen las redes sociales: “En Facebook me metí hace un año y medio”, explica. “Facebook es sobre cuántos amigos tenés y ahí se terminó todo. No se convierte en una cuestión de intercambio cultural ni de ‘voy a ver tal cosa’. Entonces tengo gente que no sé qué hace… está al ciberpedo. En cambio, con Twitter me doy cuenta de que es gente que viene”, comenta.


 


Horas después de terminar la nota, aparece una nueva actualización en su perfil de Facebook: es la invitación a su show de este sábado, a las seis puntual en la peluquería Prana, de Palermo.

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