"Electrochongo", la oveja negra del pop
Es "personal trainer", profesor de piano y estrella en escenarios under cuando llega noche. Juan Pablo nos presenta su álter ego con todos los matices de una "Fiesta Negra", su nuevo disco.
La bata blanca y las calzas de lycra negra no logran disimular los músculos trabajados durante largas sesiones de fierros. Y los anteojos negros evitan que le molesten las luces azules, rojas y verdes que flotan proyectándose contra el telón de fondo durante el show. Debajo del escenario no hace falta la parafernalia del Electrochongo, y Juan Pablo Malvasio, alias Fok, abre las puertas del estudio que tiene montado en su casa, en un rincón de Balvanera.
Tantos apodos podrían confundir, pero es todo parte del show: “Arranqué usando un nick, 'Fok', más tarde un amigo, el que me diseñó el primer disco, que salió en CDR nada más, me dijo 'Electrochongo'. Él quería ponerle eso en la tapa, 'El Electrochongo' y no sé qué más…y yo le dije que no porque me parecía raro". Pero poco antes de una presentación, Fok dejó atrás los pocos recaudos que le quedaban con respecto a su nueva identidad en el escenario: “En una presentación que hice en Niceto dije: ‘bueno, vamos a usarlo, total, es un nombre divertido’ y de ahí quedó. Quedó más el ‘Electrochongo’ que ‘Fok’ o Juampi”.
En persona, lejos de los reflectores, habla calmo y pausado mientras esquiva los prejuicios que algunos muestran hacia su música. “Siempre me intentan decir 'ah, pero lo que haces es para público gay'. Eso siempre me causó gracia porque la gente que termina viniendo es la hetero, no la gay. Eso no importa tanto. Me lo decían porque es pop bailable y por mi imagen”, conjetura. “De hecho, en el disco que va a salir el año que viene hay un tema que se llama 'Música de putos' donde hablo de eso. De que se tiende a encasillar todo en un lugar”, explica.
En el mundo pop es muy fácil perderse entre las luces de colores, pero “Electrochongo” está encaminado. Y para eso también le sirven los lazos que le tienen las redes sociales: “En Facebook me metí hace un año y medio”, explica. “Facebook es sobre cuántos amigos tenés y ahí se terminó todo. No se convierte en una cuestión de intercambio cultural ni de ‘voy a ver tal cosa’. Entonces tengo gente que no sé qué hace… está al ciberpedo. En cambio, con Twitter me doy cuenta de que es gente que viene”, comenta.
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