En el mundo también hay buenas noticias
*Esta vez, Corea del Norte parece decidida a cumplir con el desmantelamiento de su amenazante poder nuclear.
*Israelíes y palestinos emiten contundentes señales para lograr un entendimiento.
Desarme nuclear
Por Claudio Fantini
Dos acontecimientos de los últimos días demuestran que en el tablero político internacional también pueden ocurrir hechos buenos y esperanzadores, aunque jamás logren en los titulares de la prensa mundial el espacio que siempre tienen la tragedia, los atentados, las rupturas, los escándalos y las guerras.
De eso vive el estrambótico régimen norcoreano desde que su anquilosada economía terminó de colapsar. Y es imposible descartar que, también en esta oportunidad, cuando la crisis vuelva a acosarlo, de nuevo borre con el codo lo que firmó con la mano.
De todos modos, hay un hecho diferente: esta vez, Kim Jon Il asumió compromisos en una negociación que involucró a Rusia y a China, dos países sin cuya colaboración no podría subsistir.
Qué este paso hacia delante no vuelva a desembocar en los recurrentes retrocesos, también depende de que Estados Unidos y Europa actúen con la responsabilidad que tantas veces les ha faltado.
Por caso, tras lograr que el temario líder libio Muhamar Khadafy deponga su actitud confrontativa desmantelando arsenales y clausurando su proyecto nuclear, norteamericanos y europeos fallaron en cumplir la parte del acuerdo que a ellos les corresponde.
Demoras similares colaboraron en frustrar anteriores acuerdos con Corea del Norte.
Los otros acontecimientos esperanzadores ocurrieron en la región donde el espíritu guerrero siempre logra cortarle las alas a la paloma de la paz: Medio Oriente.
Con la liberación de 250 prisioneros palestinos, Israel mostró una señal de que esta vez tiene la decisión de actuar para fortalecer a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y al presidente Mahmud Abas.
Como contrapartida, del lado palestino se produjo otra señal de importancia trascendente: Anunció su disposición a dejar las armas la Brigada de los Mártires de Al Aqsa, uno de los brazos militares del oficialista partido Al Fatah.
Para que estos pasos, a la vez pequeños y gigantes, puedan consolidarse en un avance permanente falta que dejen sus armas otras milicias de Fatah, como Tanzim, para que al monopolio de la fuerza militar lo tenga la ANP, condición indispensable para que el proto-estado palestino sea interlocutor válido en una mesa de negociación.
Y para que los palestinos puedan dar esos nuevos pasos, Israel deberá trabajar verdaderamente en mejorar la economía y la vida en Cisjordania, no sólo creando infraestructura y colaborando en planes de vivienda, educación y salud, sino redefiniendo fronteras y derribando los tramos del muro que hacen inviable el bienestar y la dignidad entre los palestinos cisjordanos.
Si estos pasos mutuos reviven la negociación de paz, en la mesa del diálogo serán más las concesiones que debe hacer Israel, si realmente quiere que el extremismo fanático que gobierna la Franja de Gaza sea un fenómeno en extinción.
De momento, los tímidos pasos que implican la liberación de prisioneros palestinos y el anuncio de desarme de la Brigada de Mártires de Al Aqsa justifican, igual que la clausura del reactor nuclear norcoreano de Yongbiong, la esperanza en que la política todavía pueda construir un mundo razonable.
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