Escrache benéfico / parte 1

Télam
Por Télam

Cuatro veces por año, las Damas del Country nos reunimos en el House para un té de caridad que junta donaciones para la gente pobre. Desde siempre, Beatriz Ordoñez Zemborain, una mujer querida en público y odiada en privado por casi todos los miembros del Country, preside la organización de Beneficencia.

Algo horrible me pasó para el "Té de Primavera", el salón estaba lleno de mujeres, como era costumbre, me acerqué al frente y deposité mi montón de ropa de invierno descartada, con una tarjetita identificatoria que decía "Flia. Mahgreb".

Antes de dar la bienvenida, Beatriz bajó de su tarima y se acercó a la ropa donada, siempre examinaba cada montoncito de ropa, a veces emprolijándolo, y siempre mirando... ropa y nombres.

Luego del examen, la presidenta tomó el micrófono, nos dió las gracias por "ayudar a ayudar a los menos favorecidos", y súbitamente agregó a viva voz: "(...) claro que todo es bienvenido y se agradece... aunque no todos se entreguen de la misma manera… si la familia Mahgreb considera que hacen todo lo que pueden, pues así será... yo digo que ninguna debería escatimar".

Cuando caí y me di cuenta que eso verdaderamente estaba ocurriendo, observé cómo Beatriz alzaba mi donación y la exponía al escarnio público, para luego con desdén depositarla a sus pies y continuar.

Terminó el discurso en forma rutinaria y por fin llegaron los triples que aliviaron mi mal rato. El resto de la tarde fue un infierno para mí. Pensaba que todas me miraban, y en efecto muchas lo hacían. Además esos montones de ropa en la tarima... y mi pequeño óbolo… qué vergüenza tenía…

Por fin cuando todo terminó, me aproximé a la presidenta y le pregunté: "¿Por qué hiciste eso? ¿Porqué me humillaste de esa manera si sabés que yo contribuyo siempre?"

"Disculpáme querida -dijo Beatriz- pero vos sabés que mi misión es recaudar lo máximo posible para los necesitados... y lo tuyo esta tarde fue bastante miserable… tengo que dejar en claro ante las mujeres de este country que si la donación es piojosa -así dijo "piojosa"- tendrán una medida de escarnio público". “En fin -continuó- en diciembre te espero, la pasaremos re-bien y todo quedará olvidado”. Me plantó un beso y se dirigió a terminar la tarea administrativa restante como si nada hubiera pasado.

Quedé boquiabierta pensando qué hacer… ahora lo tengo claro… la próxima, yo también prendo el ventilador a micrófono abierto… ya se enterarán.

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