Escrache benéfico / Parte 2
Por Télam
Se venía el fin de año al galope. Así que con pocas ganas nos subimos con mi marido al auto y partimos hacia Capital, para cumplir con el compromiso de todos los años, visitar a Tito Lacombe y su mujer Adriana en su piso de Libertador y Montevideo.
Seguí revolviendo ante la mirada vegetal de la vendedora. Toqueteaba una pollera cuando sorprendida noté que en un estante se exhibían con prolijidad varias prendas más, donadas esa tarde en el evento presidido por mi ahora archienemiga Beatriz Ordoñez Zemborain, quien ganó ese puesto después de su maldito escrache ante todas las mujeres en el House.
En un primer momento pensé que los beneficiarios podrían revender esta ropa y así ganar unos pesitos extras, pero todo indicaba que se trataba de algo más sistemático, porque ese puestito ofrecía muchas de las donaciones que recordé haber visto en el Club House... y a menos que todos los beneficiarios se pusieran de acuerdo para vender simultáneamente a la misma persona todo lo recibido. Volví a casa perpleja y pensando que algo de todo aquello seguramente me podía beneficiar…
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