La morocha hizo gala de toda su viveza criolla para evitar pagar una costosa cena que disfrutó al final de un largo día de rodaje: al parecer, inventó que era el cumpleaños de su representante, Jorge Zonzini, para que le regalaran toda la comida.
Rincón no sólo le hizo creer la mentira al encargado del restaurante, sino que incluso llamó a cuanto paparazzi encontró en Bolivia para que la grabaran el momento en el que arengaba a los mozos del local para que le cantaran el tradicional "Que los cumplas muy feliz" a su representante.
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