Araceli González: "Me encanta que me digan barbaridades cuando hago el amor"
La actriz habló de su gusto en hombres y a la hora del sexo, además de la infidelidad en la pareja y el sufrimiento de su hija Florencia Torrente al terminar con Nicolás Cabré.
"No se puede ser amigos. Hay casos en los que una pareja logra un vínculo afectivo diferente tras la separación. Depende cómo se suelta la relación. Hay relaciones que terminan muy bien, de hecho, el padre de mi hija, muchas veces se queda a almorzar en mi casa y casi siempre le celebramos el cumpleaños a "la Tota" juntos", explicó.
En cuanto a cómo le cayó la noticia de que Suar iba a tener una hija con Griselda Siciliani, puntualizó: "Fue fuerte, lo confieso, quizá por la relación que tuvimos durante tantos años. La llegada de un hijo siempre es una bendición. Me corrí de lo que sentía para estar cerca de mi hijo y saber qué le pasaba con la llegada de una hermanita. Él se enteró que su papá iba a ser padre casi por televisión. Mi reacción no fue de alegría, tampoco de tristeza".
Además, aseguró que nunca se creyó el rótulo de la "Primera Dama de El Trece" cuando era la mujer de Adrián Suar. "Jamás me sentí poderosa por esta casada con él ni tampoco opinaba acerca de a quién contratar o no. Cero. Hoy, y tras la separación, no tuve la posibilidad de trabajar en el canal. Sólo lo hice en 2006, cuando nosotros tuvimos un acercamiento, y participé de Amas de Casa desesperadas. En aquel momento estábamos reintentando la relación, y yo no quería hacerla pública", expresó.
Nicolás Cabré fue otro de los tópicos de la entrevista íntima. El actor fue pareja de su hija Florencia Torrente, a quien dejó por Soledad Fandiño.
"(Florencia) Sufrió mucho y era muy jovencita. Pero tanto yo, como mamá, y toda mi familia, estuvimos muy cerca de ella. Flor manejó su dolor con mucha privacidad. No tuvo una actitud especulativa. Todo lo contrario, lloró en silencio. Yo me preocupo por mi hija. Me ocupé de ella, la apoyé, la escuché, la escuché llorar, y ese es el dolor más grande que puede sentir una mamá. Y me dediqué a estar con ella. Cabré dejó de existir. Sólo persistía su existencia si estaba con mi hija. Después de lo que sucedió, automáticamente dejó de existir en mi vida. Me enfoqué en mi hija. No me interesó más. No me interesa ahora. Con mis hijos soy una leona. Quien provoca dolor a mis hijos, para mí pierden existencia", relató.
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