Babasonicos en Buenos Aires: cuerpo a cuerpo hasta llevarte puesto

Espectáculos

El grupo que comanda Adrián Dárgelos presentó "Cuerpos, Vol. 1" con un show donde la profundidad gobernó tanto en términos de repertorio como del universo visual.

Hay bandas que presentan un disco nuevo. Hay otras que usan el disco nuevo como excusa para tocar los temas de siempre. Y después está Babasonicos, que en el momento más masivo de su carrera decidió utilizar "Cuerpos, Vol. 1" como el motor de un recital completamente distinto.

El escenario ya lo anticipaba. Bajo, casi austero, con una estructura común para todos los músicos y una pequeña escalera que permitía que Dárgelos se acercara al público en determinados momentos. Detrás de la banda, una pared de luces; por encima, otra línea de iluminación apuntando hacia arriba; en el techo del escenario, más recursos; y en los extremos del Arena, focos que muchos fueron descubriendo recién con el correr de las canciones.

Las pantallas, reducidas a dos estructuras verticales a los costados. El gran fondo detrás de los músicos permaneció prácticamente negro durante buena parte de la noche. Apenas algunas texturas ocasionales. Nada de primeros planos permanentes, nada de la banda reproducida en tiempo real ocupando cada centímetro disponible.

Las puestas de Babasonicos parecen diseñadas en contra de la lógica del video vertical de un recital. Sin embargo, terminan siendo incluso más interesantes para quien intenta registrar el momento. Las luces atraviesan el campo, cruzan la visión de las pantallas y generan imágenes que muchas veces son imposibles de reproducir en una pantalla de teléfono.

El comienzo fue toda una declaración de principios. "Revelaciones aparte" abrió la noche con sus riffs filosos para luego dar paso a "Tiempo off", invirtiendo el orden del disco. Más tarde llegarían "Pijamas" y una temprana aparición de "Yo anuncio" que terminó de explicar hacia dónde iba el recital.

Tiempo off

Video Babasonicos 2

Si alguien esperaba un show largo sostenido únicamente por los clásicos, la respuesta apareció rápido. Babasonicos tocó siete de las nueve canciones de "Cuerpos, Vol. 1" y construyó alrededor de ellas un repertorio pensado para dialogar con ese nuevo universo.

En ese sentido, "Mucho" apareció como el gran aliado del nuevo trabajo. "Yo anuncio", "Las demás" y "Estoy rabioso" regresaron para acompañar las nuevas canciones, mientras otros discos fueron representados a partir de elecciones menos previsibles: "Once" por encima de "Irresponsables", "Ideas" en lugar de "Flora y Fauno", "El maestro" antes que "Vampi".

La profundidad del recital no pasó únicamente por las rarezas. También se manifestó en la forma de ubicar las canciones más populares. La secuencia compuesta por "Advertencia", "Microdancing" y "La pregunta" resultó uno de los momentos más logrados de la noche. El primer corte del nuevo disco puso a bailar al Arena por mérito propio; luego "Microdancing" convirtió al estadio en una especie de discoteca de levante durante algunos minutos; finalmente, el tecno apocalíptico de "La pregunta" terminó de liberar la energía acumulada.

Las canciones nuevas, lejos de generar desconexión, fueron probablemente los momentos de mayor atención del público. Allí donde muchas veces los espectadores aprovechan para mirar el teléfono o descansar, en este caso sucedió exactamente lo contrario. "Miau" apareció como uno de los puntos más altos. Su melodía y su letra le permiten a Dárgelos moverse con absoluta libertad sobre el escenario, mientras el público se convierte en protagonista de un coro tan extraño como efectivo. ¿Qué otra banda argentina puede poner a quince mil personas a simular el maullido de un gatito?

También hubo espacio para la sensación habitual que generan los grandes shows de Babasonicos: miles de personas compartiendo un mismo acontecimiento mientras cada una atraviesa su propia experiencia. El recital construyó un clima colectivo, pero al mismo tiempo profundamente individual.

Y cuando después de catorce canciones llegó "Puesto", la idea terminó de hacerse evidente. La banda estaba llevando adelante una versión extrema de su propia propuesta. "Cuerpos" había tomado el control del espectáculo y estaba llevando puestos a todos. La nueva "Cocos", ya en los bises, ofreció además una de las imágenes más impactantes de la noche. Las luces rojas y blancas provenientes de los extremos del Arena atravesaron el recinto de lado a lado, reforzando una puesta visual que privilegió la profundidad antes que el impacto inmediato.

Cocos

Video Babasonicos

Eso no significa que Babasonicos haya renunciado por completo a los reaseguros. La banda atraviesa probablemente el momento de mayor convocatoria de toda su carrera y algunas concesiones aparecen.

La secuencia final del set principal, con "Bye Bye", "Carismático" y "Yegua", funcionó como una zona de reconocimiento para buena parte del público. El cierre con "El colmo", por su parte, continúa siendo el gran refugio del último bis. Es, quizás, el único lugar del show donde Babasonicos todavía demora ciertos cambios. Allí permanecen las canciones más populares, las que garantizan una despedida celebratoria y conocida. Pero tratándose de Babasonicos, tampoco eso parece definitivo.

La ausencia de "Mercado Blue" y "Mi propia música", las dos canciones que cierran "Cuerpos, Vol. 1", parece responder a la misma lógica. El grupo nunca tuvo problemas en guardar canciones hasta encontrarles su lugar exacto dentro de un espectáculo. Probablemente vuelva a suceder.

Porque el verdadero mérito del recital no estuvo en presentar un disco nuevo ni en llenar otra vez un Arena (o tres, porque son funciones jueves y viernes y hay otra a la venta para octubre). El mérito fue utilizar ese momento de enorme popularidad para construir un show nuevo, profundo, elegante y arriesgado.

Una banda que podría vivir de su museo decidió, una vez más, seguir construyéndose.

Embed

Dejá tu comentario