Imitadores de Lafauci: el secreto de tener un malo en el jurado

Espectáculos


  • El reinado de Jorge Lafauci para calificar con sarcasmo a los participantes de un concurso se terminó. Otros jurados aplican su estilo con éxito en distintos realities musicales.
  • Gustavo Sánchez, el villano de "Latin American Idol", el mismo Lafauci y la especialista en medios Adriana Schettini reflexionan junto a minutouno.com sobre el tema.

La participación de Jorge Lafauci en “Bailando por un sueño” como el villano del cuento lo convirtió en un personaje mediático con una popularidad impensada. Y si bien la fórmula de tener un “verdugo” dentro de un jurado no la inventó el periodista de espectáculos (¿quién no recuerda al duro Pablo Ramírez de “Operación Triunfo”?), reinstaló una manera exigente de calificar que hoy se repite en otros concursos musicales.

Así es como Peter McFarlaine de “High School Musical, Gustavo Sánchez de “Latin American Idol” y Norberto Baccón de “Coronados de Gloria” son los nuevos payasos Malaonda de la televisión. Pero ojo, ninguno es malvado porque sí. Todos acarrean un extenso curriculum que certifica su exigencia al momento de calificar.


" Dicen que soy malo pero en el fondo les caigo simpático", Jorge Lafauci.     


De por sí, Lafauci tiene una amplia trayectoria en medios: dirigió revistas de espectáculos como “TV y Novelas”, fue presidente de APTRA en tres oportunidades y comenzó en televisión como panelista de “Yo Amo a la TV”.

Por su parte, el hombre más temido del reality de Disney es docente y director de óperas y comedias musicales. Estudió canto lírico en el Conservatorio Nacional, se perfeccionó en zapateo americano en Canadá, desde 1994 es convocado por Walt Disney como director y coordinador de personajes, hace 14 años que tiene una productora de espectáculos y acaba de dirigir “Tangosónico”, su primer ballet de tango electrónico.

No se quedan atrás Baccón y Sánchez. Ambos son  poseedores de un ojo observador y agudo que los convirtió en reconocidos representantes artísticos. Mientras que el primero fue quien representó a Soledad Pastorutti cuando saltó a la fama, el malo del concurso que busca a la nueva estrella pop de Latinoamérica impulsó la carrera de Chayanne y es dueño de una compañía de entretenimiento que, según sus propios dichos, representa al 70% de los artistas de América Latina.


Los realities musicales que están en pantalla repiten la fórmula de tener un villano en el jurado.     


Un negocio rentable

Se cae de maduro que si todas las personas opinaran de la misma forma, la vida sería un tanto aburrida. Ni hablar de un programa de TV que, además de entretener a su audiencia, debe sumar la mayor cantidad de puntos de rating y hacer que los anunciantes se peleen por dejar su huella en ese producto televisivo.

 “No hay que perder de vista el hecho de que no es una academia real de baile o de canto, es un show para la tele. Un malo en el jurado es un personaje que enoja a la gente pero que a la vez la divierte”, comenta la especialista en medios Adriana Schettini a minutouno.com.

Tampoco hay que dejar de lado el negocio paralelo que producen estos formatos, es decir, el famoso y cuestionado voto telefónico. ¿Cómo encajan los jurados villanos en este contexto? Para Schettini la respuesta es simple: “Se crea en el televidente la idea de que tiene que defender al participante de esa persona que le pone malas notas a través de un llamado. Los que vos querés están en riesgo de ser criticados duramente”.

¿Arreglo de antemano?


Todos tienen un extenso curriculum que certifica su exigencia a la hora de calificar.     


Al momento de convocar a los integrantes del jurado, claro está que la producción de uno y otro certamen musical sabía por quien que apostaba. Pero, ¿se les marcó una línea a seguir o son sarcásticos de naturaleza?

El integrante de Bailando explica a minutouno.com que su creación fue mitad por casualidad y mitad de manera intencional. “Cuando se presentó la oportunidad de ser jurado tenía que haber alguien discordante a los demás. Probé un personaje que pusiera malas notas y en el corte del primer programa Marcelo me dijo: “Estallan los teléfonos, seguí así”. A partir de eso, se fue consolidando y yo le fui aplicando todos mis conocimientos”.

Otro fue el caso de Sánchez. El prestigioso empresario artístico contó a minutouno.com que nadie le impuso su manera exigente de calificar. “La mejor manera de trabajar en este tipo de programas es ser tu mismo. Considero que más que duro soy honesto, para eso me pagan. Como profesional de esta industria trabajo con responsabilidad y estoy para incentivar a los participantes o para decirles que no sirven para esto, aunque suene feo”.

Dejá tu comentario