La revelación de Hernán Drago sobre Xuxa: lo ayudó a superar el bullying por ser "gordito"

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Durante su visita en PH, podemos hablar, el modelo contó que durante su paso por el programa de la brasileña, entendió la vida de otra manera.

Una noche cargada de confesiones y momentos de alta sensibilidad se vivió en la emisión del sábado 7 de noviembre en "PH Podemos Hablar". En el programa conducido por Andy Kusnetzoff, Hernán Drago sorprendió al público y a los presentes al dar detalles inéditos sobre la compleja etapa de su adolescencia, marcada por el bullying, los mandatos de la imagen y los trastornos asociados al sobrepeso, además de revelar una entrañable relación personal con la estrella internacional Xuxa.

El intercambio comenzó cuando el conductor invitó a pasar al punto de encuentro a quienes lograron establecer una relación con una figura que parecía inalcanzable. El modelo avanzó de forma enigmática al frente para referirse a una persona que definió como determinante en su crecimiento, momento en que Kusnetzoff ratificó que dicha celebridad transformó incontables vidas.

Al momento de revelar el impacto que causó dicha personalidad durante sus años más vulnerables, el invitado profundizó sobre el refugio que encontró en la televisión mientras sufría por su aspecto físico: “La mía también porque, en la época en que yo estaba medio vulnerable porque sufría bullying por gordito, ese programa encontró un mensaje distinto al que yo encontraba en el resto de la sociedad. Yo sufrí mucho porque era gordo y en esa época te la daban por una cosa o por la otra y no es que siento que me la daban a mi, siento cómo lo vivía yo, siempre fui sensible entonces me pegaban estas balas”, expresó el modelo al rememorar aquel sufrimiento.

Asimismo, la figura televisiva explicó de qué manera esa emisión cambió su perspectiva vital en plena juventud: “Pero en esta persona y en este programa encontraba un mensaje distinto. Entonces yo empecé, gracias a esta persona, a decir ‘che, la vida parece que no es una mier, por lo menos esta persona está diciendo otra cosa’”. Tras un breve debate en el piso, se confirmó que la estrella en cuestión era la reina de los bajitos, oportunidad en la que el modelo sorprendió a todos al agregar: “Es familiar porque es la madrina de mis hijos”.

Drago detalló que a los 25 años conoció a la madre de sus hijos, quien trabajaba como productora del ciclo de la animadora brasileña y entabló una profunda amistad con ella. Esa cercanía derivó en viajes a Brasil, vacaciones compartidas, visitas recíprocas y en la decisión explícita de la propia artista de convertirse en la madrina de sus dos hijos. Al ser indagado sobre si le manifestó su gratitud a la conductora, el modelo confesó: “Le escribí una carta en su momento, motivado por la madre de mis hijos, me dijo ‘¿por qué no lo hablás con ella? Decíselo si te hace bien’. Le escribí una carta y me dijo ‘qué lindo, gracias’”.

Posteriormente, la conversación derivó hacia aquellas personalidades que no se sentían cómodas con su imagen corporal y decidieron accionar un cambio. Drago volvió al frente y reflexionó sobre el giro radical que dio su vida a partir de los 14 o 15 años, etapa en la que padecía casi 25 kilos de más, falta de aire y mucha desinformación, llegando incluso a salir a correr en silencio con film de cocina en el abdomen creyendo que quemaría grasa más rápido.

Reflexionando sobre aquel quiebre interior y la posterior transformación que lo llevó a dedicarse al modelaje internacional durante más de tres décadas, la figura televisiva expuso: “A mí ese gordito me enseñó todo y hoy lo digo con el diario de mañana, que giró 180 grados, porque todavía con 51 años, si se quiere literal pero yo lo miro más metafóricamente, imaginate lo que hice al respecto. A mí me dio una vida esa decisión que tomé en aquel momento, que es ‘hasta acá, no quiero sufrir más’”.

En esa misma línea, el invitado analizó las secuelas psicológicas que perduran en su cotidianeidad a pesar del paso del tiempo y del éxito profesional: “Y hoy, 35 años después, sigo siendo modelo de calzoncillos, entonces hay una cosa psicológica. Hice muchas cosas, primero la decisión, me cansé”. A su vez, reveló la angustia que atravesó en silencio sin poder verbalizarlo con su entorno ni con los profesionales médicos que intentaban ayudarlo: “Yo no lo podía verbalizar. Me han mandado a nutricionistas y no entendían cómo yo no bajaba de peso, la respuesta era muy sencilla pero distante a lo que ellos creían, yo escondía comida en la cama”.

Finalmente, el modelo dejó una firme reflexión sobre el doble discurso estético que impera en los vínculos sociales tras comprobar cómo mutó el trato de la gente cuando modificó su estructura física: “Yo lo hacía en silencio, no lo hablaba con nadie, pasaba por dentro la procesión. Y también tengo el recuerdo de poner excusas, pero contrarias a la otra. Le daban en silencio un año, hasta que el espejo empezó a devolver otra imagen. Hoy que tengo la posibilidad de verbalizarlo y contarlo en un programa de televisión, me enseñó todo, pero lo más fuerte que siento que me enseñó es que hay mucha hipocresía del otro lado, porque la misma gente que te dice ‘lo importante es el corazón’, yo siempre tuve el mismo corazón, pero cuando mi imagen cambió me empezaron a tratar distinto. Entonces hay que hacer un trabajo ahí, la gente te trata por cómo te ve”, cerró de manera tajante.

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