El Pollo Vignolo reveló el insólito mito sobre su mano y contó cómo reaccionaba ante los rumores
El periodista deportivo visitó a Mario Pergolini y recordó las situaciones insólitas que vivió por una teoría que circulaba sobre su físico.
La visita de Sebastián “Pollo” Vignolo a Mario Pergolini en Otro día perdido, por El Trece, terminó con una confesión inesperada y varias anécdotas que despertaron las carcajadas en el estudio. En medio de una conversación distendida, el periodista deportivo recordó uno de los rumores más insólitos que lo tuvo como protagonista durante años y explicó cómo nació una teoría que llegó a generar dudas incluso entre personas que nunca lo habían conocido.
Todo comenzó cuando Pergolini reparó en un detalle de su comportamiento durante el programa: “Me encantó que hayas aplaudido con las dos manos”, comentó. La observación dio pie a una historia que Vignolo conoce muy bien: la supuesta ausencia de tres dedos en una de sus manos, una versión que se había instalado a partir de una particular costumbre del conductor frente a las cámaras.
Lejos de esquivar el asunto, el Pollo decidió recrear la escena que había alimentado las especulaciones. Se levantó de su sillón y explicó cómo solía presentarse ante el público: “Es difícil conducir con las dos manos, así que yo salía al programa y hacía así”. Mientras hablaba, mostró cómo mantenía ambas manos dentro de los bolsillos. Luego agregó: “Después una la dejaba acá adentro”. Finalmente, resumió el origen de todo: “Apareció un mito que me faltaban tres dedos”.
Un rumor que llegó demasiado lejos
La explicación sorprendió a Pergolini, quien reconoció que la versión había circulado con fuerza y hasta recordó una situación que le tocó vivir personalmente. “Estaba muy instalado”, acotó el conductor, antes de revelar: “A mí alguien me preguntó una vez: ‘¿Conocés a Vignolo? ¿Tiene mano?’”, expresó entre risas. Para dejar en claro que no se trataba de una exageración, insistió: “Te lo digo en serio”.
Pero el periodista deportivo también tenía sus propias experiencias para demostrar hasta dónde había llegado la historia. Durante la charla, recordó una salida a cenar con su esposa en la que notó una actitud extraña por parte de un mozo. “Íbamos a cenar con mi esposa y yo veía que el mozo estaba...”, comenzó a relatar, mientras reproducía con un gesto la mirada insistente del camarero.
La situación provocó nuevas risas en el estudio. Agustín Rada Aristarán, uno de los integrantes del programa y reconocido por sus conocimientos de magia, intervino con una ocurrencia: “Es de goma”. Sin embargo, Vignolo tenía una interpretación mucho más concreta sobre aquella actitud: “El tipo quería ver si tenía los dedos”, sentenció.
En otro momento, Pergolini quiso saber cómo había tomado el periodista semejante repercusión. “¿Cuando lo leías, te causaba gracia?”, le preguntó. La respuesta dejó en evidencia que, aunque el rumor lo había perseguido durante bastante tiempo, también había encontrado una manera de divertirse con él. “Me volvía loco, me causaba gracia y lo sostenía”, reconoció.
La historia tampoco terminaba fuera de cámara. En ESPN, donde el mito había comenzado a tomar fuerza, sus compañeros aprovechaban cada oportunidad para bromear con él. Con Oscar Ruggeri como uno de los principales responsables, Vignolo recordó las cargadas que recibía durante las transmisiones: “Ellos me dicen ‘Perro Verde’, porque soy raro. Y Oscar me gritaba ‘dale, Perro Verde, mostrá los dedos’”.
El origen del apodo
La anécdota permitió conocer otro costado del periodista, que hasta entonces había mantenido en un ámbito más privado el sobrenombre que le habían puesto sus compañeros de trabajo. Aunque para el público es conocido como El Pollo, dentro del canal también tiene una particular denominación: Perro Verde.
Consultado sobre el motivo detrás de ese apodo, Vignolo no dio demasiadas vueltas y explicó que tiene que ver con su personalidad y sus preferencias lejos de los estudios de televisión. “Soy raro. No me gustan las fiestas, no me gusta donde hay mucha gente, no me gusta”, contó.
Su respuesta generó una inmediata identificación de Pergolini, quien terminó abrazándolo en medio de las risas. Así, lo que comenzó como una broma sobre una supuesta particularidad física terminó convirtiéndose en una charla sobre los rumores, las cargadas entre compañeros y algunas características personales que explican por qué, para su entorno, el Pollo también es un Perro Verde.
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