"Cada uno tiene la libertad de pensar lo que quiera, estamos haciendo una ficción, lo nuestro es arte. Con la trama no pretendemos transgredir ningún límite ni plantear debate alguno. Nunca hice ni hago las cosas pensando en los demás, o intentando pontificar ningún tabú, porque eso te paraliza y te resta naturalidad. Esta obra es un desnudo de mi alma y un desafío a nivel profesional", afirmó Casán en diálogo con diario Muy.
Sin embargo, Moria también tiene sus límites: "Mi nieta Helena de 3 años tiene prohibido venir a vernos, no le queremos reventar la cabeza a la pobre chica. Una cosa es que me vea en un cuadro de revista y otra que presencie una trama que es más dura. A lo sumo vendrá para darnos un beso antes de salir a escena y listo, después derechito a casa".
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En cuanto a las jugadas escenas de besos lésbicos y su desnudo, aseguró: "Las escenas no fueron ni son difíciles porque me corrí rápido del lugar de mamá. Cuando la beso no siento que estoy besando a mi hija. A Sofía le pasa lo mismo. Sobre el escenario somos dos actrices".
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"Tengo un papel muy sensual, pero el desnudo no es algo tan clave, ni tan importante. Dura sólo un minuto y se produce cuando mi personaje sale de la ducha, después de un encuentro íntimo con Sofía. El papel lo pedía ¿Quién sale de la ducha cambiado?", concluyó.
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