El sex symbol de la selección argentina se tomó unos días de descanso en Uruguay junto a su mujer y su hijio Tomás.
Las curvas de la modelo y el físico tatuado del futbolista no pasan desapercibidos en La Mansa de José Ignacio. La pareja y el hijo de él disfrutan del sol esteño, lugar al que hace unos años se hicieron habitúes y donde el Pocho decidió comprarse un terreno con salida al mar.
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