Sean Penn, el hombre que arruinó una entrevista histórica
El encuentro tenía todos los condimentos, el capo narco más buscado y un actor de Hollywood que lo iba a entrevistar en la clandestinidad. Tan buena era la historia, que se les olvidó pensar en la entrevista.
Todos los periodistas del mundo odiamos esta semana a Sean Penn
Sean Penn atravesó medio mundo, usó teléfonos celulares irrastreables, "blackphones", dejó mensajes en los borradores de casillas de correo anónimas, para sentarse frente al entrevistado más deseado del planeta y hacerle una entrevista horrible.
-No señor.
Y estaba a punto de exonerarlo, de justificarlo, de perdonarle todo al protagonista de Mystic River, cuando me acordé de David Frost.
NO LE PIDAS DAVID FROST A LOS SEAN PENN
Frost era un periodista estadounidense "poco serio", un comediante, un mediático, al que justamente por eso, por considerarlo un tarado, Richard Nixon le dio una entrevista.
Nixon venía de renunciar a la presidencia de los Estados Unidos por el escándalo de Watergate y pensó que una charla con el presentador más inofensivo de la tele era lo que necesitaba. Cuestión que Frost se preparó para el encuentro como para una olimpiada, y puso tan contra las cuerdas al ex presidente, que esa entrevista quedó para la historia del periodismo y hasta hicieron una película sobre el asunto.
Así que maldito seas Sean Penn, como dijo Fonseca, yo no te exonero nada. Y en eso pensaba hasta hace un rato que vi el programa completo de 60 Minutos en la CBS que se estrenó el domingo, con la entrevista que le hicieron. Ahí admitó que su reportaje, el que pudo ser histórico, fue un fracaso, y para peor nadie le dijo lo contrario.
Fue cuando lo vi ahí sentado en el programa más visto de Estados Unidos casi con vergüenza de lo que había hecho, como dando explicaciones, que me di cuenta de que Sean Penn ya tiene bastante.
Sean Penn pudo cambiar algo, tuvo una oportunidad que otros no van a tener en su vida, que él mismo no va a tener en su vida. La tuvo frente a la nariz, al alcance de la mano y la dejó irse. Sean Penn va a tener que vivir con eso para siempre. La va soñar mil noches, va creer que vuelve y que esta vez sí puede, que cambia la historia, y mil veces se va a despertar dándose cuenta de que no.
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