Supermodelo cuenta su infancia con "duchas familiares"

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Ella es una de las caras más reconocidas en el mundo de la moda, pero sus comienzos fueron por demás humildes.

A sus 42 años, la supermodelo danesa Helena Christensen puede decir que es uno de los nombres más reconocidos del mundo de la moda, pero su vida no siempre fue tan glamorosa.

"Crecí en una casa muy 'emocional', en el sentido de que expresábamos lo que sentíamos con orgullo. Siempre estábamos de viaje, así que podíamos estar sentada con mi hermana sobre nuestras valijas a las 3 de la mañana en Bangkok (Tailandia), durmiendo una sobre otra", relató la supermodelo a la revista "Style".

"Nunca planeamos nada. Mi mamá se sentaba al lado de un extraño en un tren y en seguida terminábamos en un avión yendo al otro lado del mundo para visitarlos", recordó. Pero el corazón aventurero de su madre no hizo que la familia se separara: "Éramos muy unidos, hasta tomábamos duchas familiares", señaló Christensen.

"Era como si hiciéramos muchas cosas juntos. ¿Si mi infancia fue normal? Probablemente no", reconoció la modelo, quien debido a su persistente timidez terminó en clases de teatro impulsada por su mamá. "Hasta el día de hoy, si estoy en una reunión es probable que termine sola en un rincón", admitió.

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