Tato Bores: un grande dentro y fuera de la TV
*Ocho décadas para el "fiscal" más ingenioso que tuvo la televisión durante varias décadas por sus programas de humor político.
*Recorrió varios escenarios de la televisión, el cine y el teatro y aún después de su muerte su humor y su crítica siguen vigentes.
TATO BORES
Por Télam
Lo último que hizo para deleitar a los telespectadores fue "Good Show" (1993), un programa de sketches y chistes políticos que, según él mismo dijo, "marcó un antes y un después en la TV".
En 1946 habría creado su personaje Igor, dentro de "La escuela humorística", que luego tuvo programa radial propio, "Las aventuras de Igor". Once años después comenzó con chistes políticos en "La familia Gesa", por Canal 7.
Su mayor popularidad llegó con "Tato siempre en domingo" (1962), en permanente peligro de las censuras oficiales, y luego con "Dígale sí a Tato", "Dele crédito a Tato", "Tato vs. Tato", "Tato por ciento" y otros con la misma titularidad.
Lo último que hizo para deleitar a los telespectadores fue "Good Show" (1993), un programa de sketches y chistes políticos que, según él mismo dijo, "marcó un antes y un después en la TV". Aún después de su muerte su humor y su crítica seguían vigentes: "La Argentina de Tato" (1999) y "Biografías no autorizadas" (2000) permitieron a sus hijos Alejandro y Sebastián, y al documentalista Miguel Rodríguez Arias, respectivamente, sacarle el jugo a recortes de sus programas.
Bores fue también un buen actor secundario en cine desde su debut en "Un pecado por mes" (1949), hasta que llegaron sus protagónicos junto a Norman Briski ("Disputas en la cama", 1972), y Alberto Olmedo ("Departamento compartido", 1980, y "Amante para dos", 1981).
El cáncer óseo que le descubrieron los médicos de la clínica Mater Dei al operarle una simple hernia de disco, hacia 1994, le hizo saber que no podría volver a trabajar, por lo que se recluyó en sus casas de Buenos Aires y Punta del Este, de donde regresó días antes de su fallecimiento.
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