Esperando a Bush
*Ventajas y desventajas de la próxima gira por Sudamérica del polémico presidente norteamericano.
*Su paso por Montevideo tendrá un efecto sísmico en la interna del gobierno centro-izquierdista.
Bush
Por Claudio Fantini
El gobierno de Álvaro Uribe se beneficiará con al visita de Bush que, en cambio, puede complicar al presidente norteamericano.
Este escándalo pone una vez más de relieve el lado oscuro de Uribe Vélez y, en todo caso, la visita de Bush complica más al presidente norteamericano que a su anfitrión, ya que en Estados Unidos, muchos legisladores demócratas y grupos de derechos humanos proponen atenuar los vínculos con Bogotá y poner fin al Plan Colombia.
Desde entonces, se multiplicaron los signos de que Lula ha logrado algo óptimo: tiene la confianza de Washington y profundiza la relación bilateral, sin ser genuflexo ni hacer los mandados que suele pedir Estados Unidos en la región.
En síntesis, la estadía de Bush en Brasilia provocará griterío en el PT, pero no afectará la estabilidad política ni la imagen presidencial.
En Brasil, el ala izquierda del Partido de los Trabajadores (PT) quedará mascullando maldiciones, pero el liderazgo de Lula da Silva está muy por encima y no se verá afectado.
En cambio, para Uruguay el pronóstico no resulta tan alentador. Tabaré Vázquez encabeza un gobierno que todavía se sacude demasiado cuando hay turbulencias internas. Y la coalición centro-izquierdista que lidera el Frente Amplio se divide entre un ala decidida a marchar por la senda liberal-progresista que marca Chile, y otra más aferrada a sus antiguas convicciones ideológicas.
El ala liberal- progresista se encolumna tras el ministro de Hacienda Danilo Astori, mientras que el otro sector tiene al canciller Gargano como referente principal. Y el sólo hecho de que el ministro de Relaciones Exteriores lleve meses en un cono de sombra y en la periferia del poder, evidencia que Tabaré Vázquez apuesta más al progresismo liberal del titular del área económica.
De más está decir que Astori es favorable a la asociación de Uruguay con Estados Unidos. Las contramarchas de MERCOSUR y el conflicto con la Argentina kirchnerista reforzó la mirada uruguaya hacia la hiperpotencia del norte. No obstante, el efecto sísmico que este giro ideológico provoca en el Frente Amplio y sus socios le impidió al tandem Vázquez-Astori firmar el Tratado de Libre Comercio (TLC) que Washington le había ofrecido, reemplazándolo por un acuerdo de asociación económica mucho más tenue, al punto de que, en los hechos, ya existía antes de firmarse.
En Uruguay, la llegada del mandatario norteamericano generará tensiones internas.
Ni siquiera el respaldo que da a la visión pragmática el ministro de Agricultura José Mujica, que es el de mayor credibilidad y popularidad en el gabinete de Vázquez, ha podido sustraer a la coalición gobernante de estos debates internos. Por ende, es fácil imaginar hasta qué punto provocará tensión la próxima visita de George W. Bush al Uruguay.
Agrava la situación el hecho de que éste sea el presidente norteamericano con peor imagen; así como también que sus agresivas políticas militaristas y su imperial unilateralismo hayan minado la imagen de los Estados Unidos. A lo que se suma la indiferencia hacia la región que ha tenido hasta ahora la administración republicana, por estar atrapada en el laberinto iraquí.
Esta reacción tardía del gobierno norteamericano plantea muchas dudas. Por un lado, ¿podrá Bush, debilitado como está por su fracaso en Irak y la derrota republicana en los comicios legislativos, ofrecer algo tentador a los posibles socios sudamericanos con los que intentará competir contra la petro-influencia de Hugo Chávez?
Para algunos, el poder de la Casa Blanca se volvió famélico y la mayoría demócrata en el Senado y en la Cámara de Representantes limita drásticamente el margen de maniobra de Bush. Sin embargo, otros estiman que con este debilitado presidente republicano puede lograrse más que con el probable futuro gobierno demócrata. Sobre todo ahora, que cuenta con el Fast Track -poder de firmar acuerdos comerciales por vía rápida- hasta el mes de junio. Por lo tanto, para lograr acuerdos con Estados Unidos, la cuestión es ahora o nunca.
Razones lógicas justifican una y otra posición, pero está claro que la clase dirigente norteamericana en su conjunto estima necesario reconstruir la relación con Sudamérica y acotar el poder regional del osado líder venezolano y la propagación de su modelo económico estatista.
Lo que no está claro es que la dirigencia de los Estados Unidos haya entendido que uno de sus peores errores respecto a las reformas económicas de los noventa, fue no haber actuado como lo hizo Europa con Irlanda.
La mala imagen de Bush, la indiferencia que manifestó hacia la región y su polémica actuación en Irak son aspectos que le juegan en contra a la comitiva de la Casa Blanca.
Para que los irlandeses remplazaran su modelo burocrático y regulador por una economía abierta, la Unión Europea (UE) financió con millonarios subsidios la creación de redes sociales para atenuar las consecuencias negativas que siempre se producen en un primer momento. En cambio, los Estados Unidos impulsaron la reforma económica en la región sin subsidiar redes de salvataje social.
¿Traerá Bush en esta gira ideas novedosas al respecto?
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