Siete claves para reducir la dependencia de Europa del gas ruso

La Agencia Internacional de Energía delimitó los primeros pasos para reducir la dependencia de la energía rusa tras llegar a precios récord de electricidad.

En algunos de los mercados más grandes de Europa las tarifas promedio mensuales nunca han sido tan altas como en este pasado Marzo, producto de la escasez de gas natural y carbón que elevó el costo de generar electricidad a partir de combustibles fósiles. Esta puede ser una señal de lo que está por venir, ya que la Unión Europea planea dejar atrás décadas de fuerte dependencia de su principal proveedor.

Los consumidores y la industria del viejo continente ya están sufriendo niveles de inflación nunca antes alcanzados dado el encarecimiento de combustibles, metales, alimentos y demás bienes. Las fábricas que consumen mucha energía están reduciendo la producción, lo que podría sofocar el crecimiento si continúa durante el tiempo suficiente.

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En el marco del primer taller de cooperación de la Unión Europea (UE) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) realizado el 24 de marzo, los principales actores se unieron para mitigar el impacto de la invasión rusa de Ucrania en el sector energético de la UE. La AIE ofrece apoyo a los 17 países que se han unido al proyecto.

Este apoyo está en línea con el Plan REPowerEU, que describe cómo eliminar gradualmente la dependencia de Europa de los combustibles fósiles rusos y acelerar la transición hacia la energía limpia.

7 claves para reducir la dependencia del gas ruso

Gas Natural licuado

La cooperación con la AIE abarca siete áreas: suministro y diversificación de gas natural licuado; producción de biometano; intensificación del comercio internacional de hidrógeno; aceleración del despliegue de bombas de calor y energía solar en los techos; medidas del lado de la demanda y eficiencia energética; permisos más rápidos de proyectos renovables; soluciones innovadoras de hidrógeno y energías renovables para la industria.

1. Gas Natural Licuado

Estados Unidos, Algeria y Qatar, entre otros, pueden proveer gas al UE, pero en forma de gas natural licuado. Este tipo de gas es enfriado en el país de origen, transportado a través de buques y re-gasificado en el país de destino. Esta opción puede ser viable ya que diversifica el origen del gas en el mediano plazo, pero implica una gran inversión en infraestructura para las plantas de regasificación. Además, al tener etapas extra siempre será más costoso que el gas traído a través de gasoductos (como el de Rusia).

2. Producción de biometano

La UE plantea un objetivo para la producción de 35 mil millones de metros cúbicos (bcm) de biometano para 2030. De alcanzarse el objetivo el 20% de las importaciones de gas natural de Rusia serían reemplazadas por una alternativa sostenible, más barata y de producción local. El biometano también puede potencialmente ayudar a reducir la exposición a la volatilidad de los precios de los alimentos porque un subproducto de su producción reemplaza los fertilizantes sintéticos actualmente costosos.

3. Hidrógeno

Se busca intensificar el comercio internacional de hidrógeno. Este combustible puede almacenarse en estado gaseoso o líquido y distribuirse a través de gasoductos, pudiendo ser un sustituto del gas natural, y no emite gases de efecto invernadero en su combustión si la electrolisis es hecha a partir de fuentes renovables. El problema yace en los altos costos de producción actuales y en los bajos volúmenes, aunque con una tendencia a cambiar rápidamente.

4. Energía distribuida

Se promueve la aceleración del despliegue de bombas de calor y energía solar en los techos. Estas tecnologías promueven la eficiencia energética, eventualmente reduciendo el consumo de gas natural para la generación eléctrica.

5. Medidas del lado de la demanda

A partir de tarifas eléctricas variables o dinámicas se puede promover o desalentar el consumo eléctrico en ciertos momentos del día. Por ejemplo, en los países con gran cantidad de energía solar establecer precios bajos durante el mediodía puede incentivar el consumo en ese momento y desalentarlo durante la tarde.

6. Energías Renovables

No es un secreto que la energía solar y eólica han sido claves para la transición energética ya que han reducido exponencialmente su costo en la última década aumentando dramáticamente su aporte a la generación eléctrica. La AIE apoya mecanismos de gestión que permiten la obtención de permisos más rápidos para proyectos renovables.

7. Soluciones para Industrias

Si bien la mayoría de las claves previamente listadas se centran en sectores residenciales y de transporte el sector industrial tiene un consumo comparable con estos últimos. Por ende, la AIE apoya innovadoras de hidrógeno y energías renovables para la industria, como por ejemplo mecanismos de financiación especialmente enfocados en estos agentes.

Por Francisco José Galtieri, Ex Senior Manager del Consejo Mundial de Energía. Magíster en Energía y Medio Ambiente (Universidad de Columbia), Ingeniero Industrial (Instituto Tecnológico de Buenos Aires).

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