Estudiantes le arruinó la fiesta a Gimnasia en la última pelota del clásico
Estudiantes
En un partido con todos los condimentos de un clásico entre vecinos donde no sólo están en juego tres puntos: pierna fuerte, ganas, entrega, intensidad y vértigo fue la constante, en un marco sensacional de público que colmó el estadio Ciudad de La Plata.
El inicio fue prometedor, con Gimnasia como protagonista. Franco Niell desbordó y habilitó a Roberto Sosa, cuyo cabezazo obligó a Mariano Andújar a volar para sacar la pelota.
Pero solo fue un espejismo, ya que el juego cayó en un pozo y se hizo chato y anodino.
Estudiantes dependía de lo que hiciera la 'Brujita' Verón, quien manejaba los hilos pero no conseguía socios en Leandro Benítez y Enzo Pérez, ambos contenidos y con poca proyección por los laterales, lo que dejaba muy aislados a Calderón y Bosselli.
El `Lobo', en cambio, con poco fue más peligroso. Niell volvió a desbordar por la izquierda y dejó a Messera mano a mano con Mariano Andujar, que tapó con el pecho de forma espectacular.
En la segunda parte, Estudiantes comenzó manejando la pelota, el terreno y merodeando el área local, pero sin exigir al 'Gato' Sessa.
Gimnasia equilibró el desarrollo gracias al oportunismo del técnico Leonardo Madelón, que mando a la cancha a Juan Cuevas e Ignacio Piatti, quienes a los 24' se combinaron para que Andujar se luciera al despejar un peligroso cabezazo del primero.
Dos minutos después llegó el gol. Marcelo Cardozo envió un buen centro desde la izquierda tras superar la marca de Angeleri y Cuevas de volea clavó la pelota en el ángulo para desatar el festejo de los 'triperos'.
Estudiantes no encontraba el camino al empate y para colmo Boselli desaprovecha una situación increíble solo frente al arco y con Sessa vencido tras despejar hacia el medio un remate de Braña.
Con el clima en máxima ebullición luego de algunos roces y encontronazos entre los jugadores que derivó en dos rojas, Estudiantes, que había amontonado delanteros e iba ciego y desesperado, consiguió el desahogo.
Un centro y un rebote en la cabeza de Cardozo y Sánchez Prette apareció solo por la izquierda para marcar el gol, que tuvo un toque más dramático por la estirada de Agüero que no pudo despejar la pelota sobre la línea.
El final tuvo a los jugadores y al público de Estudiantes festejando como si hubieran ganado un título, mientras que en la vereda contraria los de Gimnasia rodeaban al árbitro exigiendo en forma estéril explicaciones y lamentándose por dejar pasar una buena chance de volver a ser los dueños de la ciudad.
Dejá tu comentario